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Columna Invitada

México vs Brasil

Gabriel Rodríguez Liceaga

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A pesar de que los partidos se han desarrollado en horarios de oficina, una cosa queda clara: en el futbol no hay organigramas. Rusia 2018 ha sido el Mundial de los modestos. Messi y Cristiano, junto a su lozanía, se han marchado ya. Lo mismo el campeón vigente y España. El futbol es una perfecta maquinaria de ilusiones que se infla y desinfla cronológicamente.

Para ser el mejor cada cuatro años basta con jugar bien un mes. En la fase de grupos estuvimos a nada de quedar fuera, aunque sumamos seis puntos. Contra Suecia se jugó feo, nuestros representantes fueron alarmantemente inoperantes. El rival nos es tan habitual como la fase de octavos de final: Brasil. Apenas hace unos días Neymar lloró desconsoladamente al terminar un juego que ganaron con gol suyo prácticamente en el último minuto. Tienen poco margen de error permitido nuestros oponentes. Qué nervios.

Nueve horas y media antes, están pintando las líneas del campo en la apartada Samara y en México es de noche y (luego de la fiesta electoral) las plazas públicas trabajarán doble turno si México le gana al pentacampeón.

Quien haya entrado a las redes sociales oficiales de la Selección el domingo sabe que Hernández y Layún saltarán a la cancha con el cabello blondo. La sorpresa es que Titán también se coloreó la mata. Marcelo no va de inicio. Qué bello luce Brasil de amarillo y México con la bandera de cuerpo completo. Detrás, el escenario verde y la turba exaltada. La ceremonia de los himnos es interrumpida por un horripilante comercial en el que el osito Bimbo abraza al planeta Tierra.

México apuesta por un arranque intenso que no logra solidificarse. Brasil ofrece su magia a cuenta gotas. Da la impresión de que nos quieren ganar con muy poco. La portería en la mente del Chícharo está en otro lado, Guardado desperdicia dos sorpresas frenando avances, Hirving luce verde y de recorte predecible, Rafa nos da cierta solidez, la preocupación ante la ausencia de Moreno es bien cubierta.

A partir del minuto 26 empieza el asedio brasileño. Aguantamos, aguantamos y aguantamos. El medio tiempo nos sorprende con un empate a ceros. Memo piensa en las redes invulnerables de Fortaleza. Arranca la segunda parte y Brasil no baja la intensidad. Después de un centro que desvía tozudamente, Salcedo besa el arco. La toma ralentizada que transmiten en la tele dramatiza en su rostro el evidente pesar de tener a Brasil tan encima. En la siguiente jugada nos meten gol. A partir de ese momento Willian (que parece salido del pasado) urde una serie de ataques que un Paco Memo inspirado frena milagrosamente. El tatuaje en el cuello de Neymar Junior dice que todo pasa. Sus dramas en el césped, en cambio, son inadmisibles, vergonzosos y ridículos. Sin embargo, no ensucian del todo la solidez de la escuadra carioca que, fiel a su estilo, juega los Mundiales de menos a más. Su línea defensiva es impecable, chale: el futbol sí es un organigrama.

Osorio iracundo le grita al árbitro algo que a nadie parece importarle. México se comporta a la altura. Perdemos con la frente en alto y manteniéndonos profesionales los noventa minutos, que no es poca cosa. Brasil exhibe su consabido jogo bonito en un porcentaje ya no tan reducido. No habrá sorpresas ni milagro mexicano, en una jugada donde Memo exhibe una vez más el estado brillante en que se encuentra, nos meten gol de todas formas. Un gol anecdótico. Se acaba el sueño ruso para el seleccionado azteca. A los aficionados mexicanos nos agarra por sorpresa la eliminación en nuestras juntas de trabajo y oficinas. ¿Quiénes seremos dentro de cuatro años?

En un verso, el himno brasileño dice que su cielo es risueño y límpido. Esos dos adjetivos también definen históricamente el futbol del Scratch du Oro. En las tribunas se ha popularizado un canto que deforma la canción Seven Nation Army para que el mote de Lozano encaje en la melodía. Así es también el juego de México: parchado y metido con calzador. Urge planeación, replantearse la liga local y que ocurra un natural cambio generacional, ¿seguirá Osorio? También necesitamos ser mejores aficionados. No se vale disfrazar la frustración con memes y mentadas, francamente no tuvimos un mal Rusia 2018. Tristemente no te dan más puntos por ganarle a Alemania.

Twitter@el_neb

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