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Viernes , 19.10.2018 / 07:20 Hoy

Paideia política

México: hacia un modelo de cultura cívica

Gabriel Corona

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Uno de los pilares de todo sistema democrático es la cultura cívica, instrumento básico para entender la realidad social, crear percepciones políticas y motivar la participación ciudadana. Esta cultura es producto de una educación cívica orientada a construir valores y prácticas democráticas en la sociedad. Cuando ambas se complementan, la ciudadanía mejora su participación y se moviliza para mejorar su vida. Pero esta cultura cívica es muy incipiente en México.

Con el fin de llenar este vacío, actualmente el INE trabaja en la definición de una nueva Estrategia Nacional de Cultura Cívica 2017-2023, en colaboración con los OPLES, que son los que constitucionalmente tienen esa responsabilidad. A través de distintos foros se han generado ideas para construir una cultura cívica en el país.

El objetivo de la estrategia mencionada es dotar a México de una ciudadanía integral, que acceda armoniosamente a sus derechos cívicos, sociales, económicos y culturales. Una ciudadanía en donde las personas se asuman como titulares de derechos, prerrogativas y potestades políticas.

La nueva estrategia de cultura cívica busca atenuar el desencanto democrático y transformar los valores políticos existentes, a través de la argumentación, la evidencia y la persuasión, pero no de la imposición. La estrategia pretende crear las condiciones para que la ciudadanía se apropie de los espacios públicos en nuestro país, mediante la participación activa.

Hay que dejar claro que la construcción de una estrategia nacional de cultura cívica no puede prescindir de ningún actor político. Sin la alianza y el compromiso de ellos, la estrategia carece de sentido. Sin su concurso es imposible consolidar valores democráticos entre toda la ciudadanía.

En la nueva estrategia de cultura cívica se privilegian las prácticas, más que la simple divulgación de valores democráticos, alejados de la vida cotidiana de las personas. La estrategia también busca incrementar los niveles de confianza ciudadana, reducir el escepticismo, la desafección política y el desencanto democrático.

En este contexto, el mayor reto para la nueva estrategia de cultura cívica será lograr que la vieja cultura autoritaria no impida el nacimiento de la nueva cultura cívica. En otras palabras: hay que evitar la prolongación indefinida de una situación indeseable, "en donde lo viejo no acabe de morir y lo nuevo no acabe de nacer". Esto sería un lastre para la democracia.

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