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Miércoles , 19.09.2018 / 05:22 Hoy

Paideia política

La debacle del PRI

Gabriel Corona

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Lo ocurrido en la jornada electoral del 1 de julio no tiene precedente en la historia de México. El PRI perdió por segunda ocasión en su historia, esta vez con un margen mucho más amplio que en el año 2000, con más de 36 puntos de diferencia. Pero no solo eso, también perdió el control de las cámaras de Senadores y de Diputados. La derrota fue contundente desde cualquier punto de vista.
Meade apenas consiguió el 16.4 por ciento de la votación total emitida, según el PREP del INE, más bajo que el obtenido por Roberto Madrazo en 2006, frente al casi 53 por ciento de AMLO, muy por debajo incluso de Anaya. Además, el PRI y sus aliados solo consiguieron 15 escaños en la cámara alta, frente a los 74 de la coalición encabezada por Morena. Para completar la derrota, la coalición solo obtuvo 65 diputaciones, frente a las 305 morenistas.
Un resultado similar tuvo el PRI del estado de México. Según el PREP del IEEM, el PRI solo ganó en 23 de los 125 municipios del estado, casi todos rurales y poco poblados, salvo Lerma, Ixtapaluca y Chimalhuacán. En contraste, Morena ganó en 48 municipios, la mayoría del Valle de México. Además, el PRI, solo triunfó en el distrito de Valle de Bravo, a diferencia de Morena que ganó 42 distritos.
Por si hiciera falta, el PRI perdió todas las nueve gubernaturas en disputa. Si los tribunales lo confirmaran, se quedaría sin las de Jalisco y Yucatán. De esta forma encabezaría solo 12 gobiernos estatales, poco más de un tercio del total, algo antes impensable para el otrora partido hegemónico.
Las razones de esta derrota son muchas. El hartazgo social con la corrupción, ineptitud y nepotismo gubernamental de Peña Nieto y muchos gobernadores y secretarios. Algo similar puede decirse de muchas de las acciones realizadas por los gobiernos de Eruviel y Del Mazo, pero especialmente del primero.
El panorama es desolador para el PRI. A nivel federal no podrá ser cogobierno, como lo fue con Fox y Calderón. Los números no dan para eso. En el plano estatal Alfredo del Mazo tendrá una legislatura dominada por Morena, lo cual hará que su trabajo sea muy diferente al de su primer año de gobierno.
Al parecer al PRI solo le quedan dos caminos en el presente contexto: refundarse o desaparecer. Son muchas décadas de desgaste para este partido, cuya última transformación ocurrió en 1946, es decir hace 72 años, cuando el país era muy diferente; cuando la cultura política era predominantemente subordinada. Ese México ya no existe..

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