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Domingo , 22.07.2018 / 12:16 Hoy

Paideia política

Indefinición en la FEPADE e impunidad electoral

Gabriel Corona

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La procuración de la justicia, en todas sus formas, debe ser una constante en todo Estado de leyes e instituciones.

Cuando por causas políticas esta se interrumpe, solo refleja el desprecio de los gobernantes por esta práctica, que debe ser cotidiana y sistemática en el quehacer público.

Esto es lo que ha pasado en México durante las últimas semanas, donde las indefiniciones en este campo prevalecen.

Han pasado muchos días desde que Santiago Nieto fue cesado como titular en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE).

También son muchos los que han transcurrido desde que desistió de comparecer ante el Senado de la República, para lograr su reinstalación en el cargo.

Todo parece indicar que el nombramiento de su relevo no es una prioridad para el gobierno actual y sus aliados.

Aunque el nombramiento de su titular no es una condición indispensable para que se imparta justicia, el que se mantenga acéfala la FEPADE es un signo de preocupación.

Santiago Nieto encabezaba, un grupo de servidores públicos que habían dado un dinamismo diferente a esa institución.

Al momento de su destitución, Nieto realizaba importantes indagatorias sobre denuncias relacionadas con las elecciones del Estado de México y Coahuila, donde presuntamente se habían cometido graves delitos electorales.

El desinterés por designar al nuevo titular de la FEPADE, solo refleja el desinterés del gobierno federal, concretamente de Peña Nieto y el PRI, por avanzar en las investigaciones que llevaba a cabo sobre esos estados y otras importantes pesquisas relacionadas con el proceso electoral de 2012, cuando él consiguió la presidencia de la República.

Refleja también que no tiene interés de que en el proceso electoral, actualmente en curso, se combatan los ilícitos electorales recurrentes en cada proceso comicial.

Una preocupación adicional es que los opositores al PRI tampoco mantuvieron el interés inicial para lograr la reinstalación de Santiago Nieto.

Además, no han encontrado la manera de obligar a la fracción priista en el Senado, para que se haga la designación correspondiente.

Mientras tanto, lo más probable es que los delitos electorales denunciados sigan sin esclarecerse y ocurran otros que por la falta de directrices institucionales claras, la FEPADE no sea capaz de perseguir.

Es necesario que haya una definición urgente sobre el relevo de Nieto, para que no prevalezca la impunidad electoral.

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