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Viernes , 22.06.2018 / 11:49 Hoy

Paideia política

Estado de México: inseguridad creciente

Gabriel Corona

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La función más importante de cualquier Estado, incluso en su expresión mínima, es garantizar la seguridad de sus habitantes. Esa es la razón por la que la ciudadanía deposita el monopolio de la violencia legítima en un ente del que espera protección continua, frente a la delincuencia común y organizada. Pero en este campo la realidad es muy desalentadora para nuestro país y nuestro estado.

Recientemente, el INEGI presentó la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2017 (ENVIPE), Las cifras son preocupantes: 56 por ciento de los hogares del Estado de México tuvo, al menos, una víctima de delito durante 2016, casi 22 puntos más que el promedio nacional de 34.2 por ciento.

Según la ENVIPE, el Estado de México ocupó el primer lugar en la tasa de víctimas, con 47, 648 por cada 100 mil habitantes, mucho más alta que el promedio de 28 788 víctimas a nivel nacional. Además, las ciudades con mayores problemas de este tipo también fueron mexiquenses: Toluca y el área metropolitana del Valle de México, con 46, 300 y 44, 900 víctimas por el mismo número de pobladores, respectivamente,.

Los principales delitos en la entidad, expresados en porcentajes, fueron: robo en la calle o en el transporte público (41.9); extorsión (20.9); fraude (13.2); y robo total o parcial de vehículo (8.6). Lo más importante fue que solo 7.8 de los delitos se denunciaron y solo en 5.4 de los casos se iniciaron investigaciones. Además, en casi la mitad de ellos no pasó nada o no se continuó con la indagación.

Los ciudadanos que no denunciaron dijeron que era una pérdida de tiempo (37.4) o que no tenían confianza en la autoridad (16.8). Según la ENVIPE, 72.3 consideró que la inseguridad era el problema más importante del estado, más que la inflación, el desempleo o la corrupción. Además, 90. 7 consideró que la entidad era insegura, especialmente el transporte público (92.9); cajeros automáticos (91.2); bancos (85.0); y la calle (84.1). A causa de la inseguridad la gente no permitió que sus hijos menores salieran (81.5); no usaran joyas (79.4); no llevaran dinero en efectivo (65.8); y no salieran de noche (61.9)

Con una panorama así, el nuevo gobernador tiene un reto enorme en la materia. A poco más de un mes en el cargo, parece impostergable que dé cumplimiento a una de sus principales promesas de campaña; que muestre mano firme contra la delincuencia. Nuestro estado debe superar la inseguridad y el miedo.

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