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Martes , 23.10.2018 / 13:55 Hoy

Paideia política

Estado de derecho o ley del más fuerte

Gabriel Corona

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La construcción del Estado de derecho ha sido un largo proceso histórico marcado por conflictos y acuerdos, a través de los cuales se han sentado las bases para una convivencia civilizada en nuestro país; para que en México imperen las leyes y no la voluntad del más fuerte.

Sin embargo, las evidencias que arroja la vida cotidiana son muy desalentadoras. La proliferación de "ladies" y "lores" es algo recurrente en nuestro país. Se trata de personas que pasan por encima de las normas jurídicas en beneficio propio; que buscan imponer su voluntad como si estuvieran en la selva, en donde impera la ley del más fuerte.

Esta reflexión se hace por los recurrentes acontecimientos en la Ciudad de México, en donde se ven involucrados automovilistas y ciclistas, los cuales son un claro ejemplos de la vigencia de la ley de la selva. Los últimos casos son los de Lord Dodge y Lord Jeep, quienes aprovechando la ventaja física que les da conducir una camioneta, han arrollado a ciclistas, los han insultado e incluso golpeado.

Al parecer la condición de superioridad de los automovilistas, dada por usar un vehículo pesado, es motivo suficiente para imponer su fuerza, para atemorizar y humillar a los ciclistas, quienes tienen una condición de debilidad temporal por la fragilidad de las bicicletas usadas.

La cadena de abusos de ciudadanos carentes de civismo parece no tener límites. Es difícil creer que una sociedad que ha experimentado tantas transformaciones en su estilo de vida, producto de las tecnologías de la información y comunicación y otros factores, siga sin modificar sustancialmente las formas de relacionarse entre la ciudadanía; sin adoptar como propias las reglas mínimas de urbanidad, necesarias para la convivencia pacífica.

Es preocupante que muchos ciudadanos actúen de manera prepotente y abusiva, basándose en la ventaja que les da no solo el vehículo, sino el tener influencias, poder o dinero. Es inconcebible que a casi dos siglos de la primera constitución del México independiente, y a casi cien años de la que nos rige, siga sin consolidarse el Estado de derecho, donde las leyes se observen de manera puntual en todos los espacios públicos.

Aunque se requiere de muchas otras acciones, es imprescindible trabajar en la construcción de una cultura cívica para eliminar estos abusos cotidianos. Esta es una condición indispensable para acabar con la ley del más fuerte y hacer de México un país más habitable.

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