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Lunes , 10.12.2018 / 19:16 Hoy

Paideia política

Consejos electorales ciudadanos: el asalto partidista

Gabriel Corona

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Los órganos electorales ciudadanizados en México nacieron como una respuesta al control que los gobiernos y el PRI ejercían dentro de las comisiones electorales. Uno de sus objetivos fue que ciudadanos apartidistas organizaran de manera imparcial los comicios, para dotarlos de credibilidad. Esa fue la razón por la que el consejo general del IFE fue ciudadanizado en 1996, cuyo ejemplo se extendió a los 32 consejos locales y a los 300 distritales, así como a todas las entidades del país. Sin embargo, el experimento duró poco.

Espantados por la independencia de ciertos consejeros, algunos partidos decidieron revertir el avance ciudadano. A partir de 2003 reinició la partidización de las instituciones electorales, consentida por todos: diputados federales, IFE, órganos comiciales locales y tribunales.

Los diputados porque han designado a consejeros generales del INE con claros vínculos partidistas. El resto porque han reproducido las mismas filias en todas sus designaciones. El problema es que los tribunales no detienen esto, bajo el argumento de que la militancia no está prohibida.

Los magistrados olvidan que un principio de la función electoral es la imparcialidad, la cual choca con la pertenencia a un partido, cuyo objetivo no es arbitrar las contiendas políticas, sino conquistar el poder. La militancia impone a quien la tiene obligaciones con su partido que deben cumplir. Los magistrados no pueden ser ingenuos y pensar que los militantes serán árbitros imparciales. Tal parece que consejeros y magistrados se autoprotegen, por sus vínculos partidistas.

Esta práctica contribuye al descrédito de las instituciones y de la política. La ciudadanía ve con desconfianza a toda autoridad electoral con militancia partidista. Hay que recordar esto, porque el IEEM acaba de integrar sus consejos distritales y municipales con numerosos militantes, especialmente del PRI. El hecho ha sido mal percibido por los contendientes y explica en parte la baja afluencia de aspirantes en varios distritos y municipios.

Garantizar imparcialidad es el reto que afrontarán los consejeros locales del INE, que pronto designarán a sus homólogos distritales. Ahí enfrentarán a la estructura priista, que aliada con un sector de la vieja burocracia electoral, enviarán a miles de militantes a competir por cargos que debieran reservarse para ciudadanos sin partido, interesados en arbitrar la contienda y no en ser parte de ella.

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