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Martes , 23.10.2018 / 09:18 Hoy

Vivir el día

Obispos golpistas

Froylán M. López Narváez

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El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, calificó rotunda y frontalmente a los obispos de su país. Se entiende que a los obispos católicos, que los ha de haber de otras confesiones.

La acusación es dura, pues los inculpó de azuzar la violencia en el país, que ya tiene tres meses de protestas antigubernamentales, con un saldo atroz: 350 muertos y miles de heridos.

Dijo: “Yo pensaba que eran mediadores, pero no, estaban comprometidos con los golpistas. Eran el plan con los golpistas”.

La bronca es internacional, pues ya recabó la participación de Venezuela. “Presidente Daniel Ortega, si los revolucionarios de Venezuela tuviésemos que venir a Nicaragua a defender la soberanía y la independencia nicaragüense, a ofrendar nuestra sangre con Nicaragua, nos iríamos como Sandino a la montaña de la Nueva Segovia”, dijo el ministro de Exteriores chavista.

Uno de los poderes constantes y añejos en América Latina han sido los eclesiásticos. Y si el cristianismo no se ha arraigado, el catolicismo sí.

Gerónimo Aguilar fue el primer ministro en estas tierras, después de ser rescatado de un naufragio en las costas de Cozumel en 1511 y desde entonces llegaron flamencos, tres franciscanos, entre los que destacó Fray Toribio de Benavente.

Desde entonces, distintas sectas acristianadas, podría decirse, han señoreado conciencias con moralinas. Su presencia casi inmediatamente fue más que visible con escuelas, monasterios y hospitales. Riqueza arquitectónica, rituales y mitos han conformado a México.

Decrecientemente, o con altibajos, el guadalupanismo ha sido fundamental en actitudes y valoraciones mexicanas. Se podría no ser cristiano, pero guadalupano sí. Uno inventó el marxismo-guadalupano. 


Las confrontaciones entre poderes eclesiásticos y sus aliados y adversarios llegó al punto de la llamada Guerra Cristera. El Tribunal del Santo Oficio fue instaurado como la Santa Inquisición y victimó a religiosos o buscadores de verdades.

Aparecieron personajes como Fray Bernardino de Sahagún, Francisco Javier Clavijero, el prodigio de Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora, quienes aportaron la Ilustración.

Ahora, en Nicaragua se vuelve a manifestar la contienda entre poderes eclesiásticos, poderes militares y económicos.

Los influjos de la Iglesia están en cofradías diversas con presencias execradas, como el Opus Dei, y otras órdenes. Pero felizmente no se advierte el influjo de las religiones eminentemente.

Está claro que las religiones son siempre y en mucho poderes políticos. No se llega al presunto y probable golpismo como en Nicaragua, donde aparecen pleitos como los “cristeros”. No es posible inhibir el catolicismo, y no se fomenta bien a bien el cristianismo.





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