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Jueves , 20.09.2018 / 00:31 Hoy

Vivir el día

¡Auxilio!

Froylán M. López Narváez

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El aumento de la violencia en todo el país ha obligado a Enrique Peña Nieto a pedir cuentas a los gobernadores. Esta semana ocurrieron balaceras entre militares y narcotraficantes, dejando al menos 20 muertos y 11 bloqueos en las calles de Reynosa, Tamaulipas.

En Puebla, un robo sañudo en una carretera de peaje dejó dos mujeres violadas y un bebé muerto. En la Universidad Nacional ocurrió una muerte confusa de una ex estudiante, al parecer con adicciones. EPN dijo: “2017 nos presentó un desafío mayor. Los índices de criminalidad en diferentes entidades federativas nuevamente empezaron a regresar a escenarios del pasado que no queremos que vuelvan”. En México son asesinadas cada día 72 personas por término medio, se ha llegado a los índices más altos de homicidios en los últimos 20 años.

En febrero de 2017, la tasa de asesinatos fue de 5 por cada 100 mil habitantes. En mayo de 2011 se alcanzaron 2 mil 627 homicidios, una tasa de 26.4, el pico de la ola de violencia en México. Se avizora que en 2017 se rompan todos los registros. Marzo ha dado resultados más pobres en los cuatro años de esta presidencia: 2 mil 256 asesinatos, una tasa de 21.3 por cada 100 mil habitantes y faltan los datos de abril.

“No podemos permitir que los esfuerzos que se habían logrado, con una tendencia en la criminalidad, estén regresando nuevamente”. Peña Nieto pidió cuentas a los gobernadores por el aumento de la violencia. Al no existir el presidencialismo tradicional, el jefe del Ejecutivo no tiene derechos ni fuerzas para pedir cuentas.

El caso es que la vigilancia civil ya está en mucho en manos del Ejército y la Marina nacionales. Y si bien es cierto que se puede reclamar injerencia muy activa a gobernadores y municipios, no hay manera de reclamar a los gobiernos estatales una presencia eficaz y amplia. Apenas es un exceso decir que el país está militarizado. Lamentado es que haya territorios como Chihuahua con una tasa de 64.6. La desgracia peor, se insiste, ocurre en Tamaulipas, Michoacán y Guerrero. De ahí que la vecina terminación del mediocre gobierno de la nación esté marcada por este drama atroz.

Definirá la sucesión del rumbo de la presidencial de 2018 la seguridad nacional. La pacificación es la principal responsabilidad de un gobierno.

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