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Sábado , 26.05.2018 / 20:49 Hoy

Columna de Frank Lozano

Rafael Tovar y de Teresa

Frank Lozano

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Pocos hombres en el México contemporáneo han podido atestiguar la evolución de una institución, como lo hizo Rafael Tovar y de Teresa con el Conaculta. A Rafael, le tocó el principio y el final de una institución que, en su momento, transformó la gestión cultural pero que con el tiempo se apagó, dando paso a una todavía incierta, Secretaría de Cultura Nacional.

En nuestro país, tanto en el plano nacional como en regional y local, la cultura es un tema infravalorado. Puede suceder, como recién lo atestiguamos, que al frente de una dependencia exista una persona de nivel, como lo fue Tovar y de Teresa, pero que su gestión dependa de un gobierno enano, miserable con los presupuestos, incapaz de entender los alcances que pueden tener las políticas culturales en el desarrollo del país y en la transformación social.

Un perfil así, con un gobierno así, da pocos resultados. No obstante, la constante es nombrar en los cargos culturales a personas sin el perfil ni conocimientos del tema.

En el plano nacional, no están claras las prioridades ni las agendas, o al menos es lo que parece. Los estados hacen las políticas sobre las rodillas y los municipios creen que a golpe de festivales y actividades culturales variopintas, cumplen su función. La noción de desarrollo, en toda su dimensión y todo su alcance, no existe. Tampoco se producen datos que sirvan para diseñar las políticas culturales. No hay forma de tener radiografías que hagan visible el estado de la cuestión. Lo que hay es una inercia, una enorme burocracia y cada vez menos recursos.

Ahora que habrá un relevo forzado en la Secretaría de Cultura, vale la pena pensar en el perfil de quien debe encabezar la dependencia. Personalmente, dudo que quien llegue, haga algo distinto de quien se fue. Ni Tovar y de Teresa, con su trayectoria, su preparación y sus gran capacidad, pudo evitar la mutilación sistemática de los presupuestos a la cultura.

Quien llegue, administrará la inercia. Le tocará echar a andar la nueva Secretaría de Cultura en la precariedad. Será parte de un gobierno derrotado de antemano, que no goza de credibilidad y que en materia cultural no ha dado resultados.

Sin duda, es una gran pérdida para el país la muerte de Rafael Tovar y de Teresa, pero la gran tragedia cotidiana consiste en atestiguar el desmantelamiento sexenal de las instituciones culturales y la ausencia de visión cultural en los gobierno de todos los niveles y de todos los partidos políticos.

Descanse en paz Rafael Tovar y de Teresa y también la cultura.

franklozanodelreal@gmail.com

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