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Lunes , 25.06.2018 / 00:59 Hoy

Columna de Frank Lozano

La lucha donde todos pierden

Frank Lozano

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La lucha que sostienen maestros del CNTE en contra del gobierno federal por la reforma educativa, es una lucha donde todos pierden. El gobierno de Oaxaca es un perdedor sistemático. Se repite la historia de la toma del centro de la capital. Se repiten las escenas de bloqueos, se vuelven a poner sobre la mesa las afectaciones económicas y sobre la imagen turística, mientras el gobernador Gabino Cue, funge como un actor decorativo y patético.

Obvio, pierde el gobierno federal, cuya estrategia ha sido más política que educativa. El gobierno federal decidió rehacerse del control de la educación a través de dos acciones: derrocar a Elba Esther Gordillo e impulsar una reforma administrativa y laboral que les permitiera recuperar el control del sector educativo.

El primer golpe le salió redondo; con Elba Esther Gordillo en la cárcel, pero el segundo se les ha revertido. Han revivido muertos como el EZLN; le han dado espacio a grupos radicales; le han puesto en bandeja de plana una nueva plataforma de acción a AMLO y a su engendro Morena; han perdido la batalla mediática por la violenta confrontación de Nochixtlán, en la que perdieron la vida 8 personas y decenas quedaron heridas.

El CNTE pierde. Demuestra que su agenda son ellos y no la educación. En lo que va del conflicto, ningún representante de esta agrupación ha puesto sobre la mesa la exigencia de contar con un nuevo sistema educativo. Todas las demandas versan sobre la protección de sus viejos derechos, sobre el control de las plazas, sobre la forma en que manejan recursos económicos. En un mundo como el actual, eso ya no tiene cabida.

Finalmente, los grandes perdedores del conflicto son los niños y por ende, el futuro del país. Ni el gobierno federal, ni los maestros del CNTE quieren ver que lo que está en juego son las futuras generaciones de egresado, y con ellos, la viabilidad del país.

Mientras unos quieren hacerse del control político del otro, y los otros se resistan a dejar atrás un modelo corporativo vetusto, los niños seguirán siendo formados bajo una pedagogía obsoleta, desde un abismo tecnológico brutal, con una visión sesgada de las ciencias, las artes y el humanismo, con una infraestructura que, en algunos casos es paupérrima.

Si bien, las medidas contempladas en la reforma en disputa son necesarias, la prioridad es cambiar el modelo educativo. Sin ese paso previo, pase lo que pase, y hagamos lo que hagamos, la educación en México seguirá siendo de mala calidad.

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