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Viernes , 14.12.2018 / 05:18 Hoy

Columna de Frank Lozano

El país que viene

Frank Lozano

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Al momento de enviar esta colaboración, aún no se habían definido ganadores para la presidencia de la república, ni para el gobierno de Jalisco. De confirmase las tendencias que se presentaron durante la campaña federal y la estatal, Andrés Manuel López Obrador y Enrique Alfaro Ramírez, habrán ganado sus respectivas contiendas.

Eso dará pie para comenzar de inmediato procesos de reflexión y de definiciones. Los ganadores y quienes votaron por ellos, tendrán ánimos renovados y la gran responsabilidad de hacer realidad sus compromisos de campaña. Tendrán también la responsabilidad de generar condiciones para unificar a un país que sucumbió al encono electoral. Los derrotados tendrán que analizar con frialdad los motivos de su derrota y trabajar de inmediato en reconstruir su relación con la sociedad.

El país que viene debe ser mejor al que dejamos ayer. Debe tener una mejor clase política y una mejor clase gobernante. Debe anteponer el debate y la deliberación a la imposición aplastante de las mayorías. Debe proponer soluciones serias a los problemas que enfrentamos. Deben fortalecerse las instituciones e incluso, el sistema de partidos. Los congresos deben ser los guardianes de la democracia.

El triunfo de Obrador tiene una explicación muy simple: tres campañas consecutivas, una narrativa simple y maniquea basada en la polarización, en la identificación de un enemigo, pero sobre todo, en la captación del enojo de la gente, bastaron para que liderara de cabo a rabo la contienda.

La derrota de Anaya es más compleja. Dividió al pan; su alianza política con el PRD y Movimiento Ciudadano no le redituó los votos que esperaba; su propuesta de país, a todas luces más elaborada que la de AMLO, no fue suficiente para sacudirse la supuesta existencia del PRIAN, y por ende, cargó el costo político de la reformas aprobadas en el pacto por México; por otra parte, la guerra sucia del presidente Peña Nieto y del PRI, al usar a la PGR como actor electoral, evitaron su crecimiento y mancharon su imagen.

Meade al igual que Miguel Castro en Jalisco, no tenían ninguna posibilidad de triunfo en una elección donde el ánimo mayoritario, era por el cambio.

En el caso de Jalisco, el triunfo de Enrique Alfaro estaba cantado. Tras romper el bipartidismo, Movimiento Ciudadano se instaló como la opción favorita de los jaliscienses con una fórmula muy simple: hacer buenos gobiernos municipales, tener una representación legislativa digna y comunicar bien.

El país va a seguir. Vendrá un proceso de transición y de entrega del poder y nos tocará seguir atentos, críticos y participativos.

México, no se acaba ni comienza en una elección.

franklozanodelreal@gmail.com

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