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Jueves , 13.12.2018 / 05:27 Hoy

Columna de Frank Lozano

A menos de un mes

Frank Lozano

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Estamos a menos de un mes para que se celebre el proceso electoral del 2018. En el plano estatal, Enrique Alfaro luce invencible. El discurso de la Refundación lo diferencia del resto de candidatos, porque supone una apuesta integral que impacta no solo la relación de las autoridades con los ciudadanos, sino también, la arquitectura institucional y administrativa del gobierno, e incluso, anticipa una agenda legislativa reformista. Alfaro ha logrado colocar su discurso y ha podido desdoblar el impacto que este tendrá en todos los campos de la vida pública. Si bien, le faltan conectores y le faltan engranes, la idea general supera al discurso de sus adversarios.

Miguel Castro, con su slogan, Tú Mandas, no ha logrado mover las voluntades. El mensaje en sí, es poderoso: regresarle al ciudadano el poder. Su campaña ha intentado presentar desde distintos ángulos esta idea, misma que a su vez, intenta servir como contraste respecto al adversario a vencer. Miguel intenta mandar un mensaje de apertura, cercanía y sencillez, pero la marca le anula toda credibilidad. Su lucha consiste en mantenerse en el segundo lugar de las preferencias electorales.

Carlos Lomelí, como el resto de candidatos de Morena, basan su estrategia en colgarse del arrastre de Andrés Manuel López Obrador. Si bien eso resulta lógico, dada la posición que tiene el tabasqueño en la contienda presidencial, ha convertido a los candidatos de Morena y al propio Lomelí, en meros voceros de la campaña presidencial. Les ha impedido formar una identidad propia y los ha alejado de la radiografía local. Los candidatos de Morena, son como una especie de dependientes despachando una franquicia, le cuidan las ganancias al patrón y a cambio reciben unas cuantas migajas.

El resto de candidatos, tienen poco que hacer en la contienda. Sus campañas serán más testimoniales que efectivas. Miguel Ángel Martínez tiene la enorme tarea de hacer que la campaña de Anaya pinte en Jalisco y al mismo tiempo, intentar sembrar para el futuro de dicho partido.

En el caso de Carlos Orozco Santillán, su meta debería ser evitar la desaparición del Partido de la Revolución Democrática. Misión que parece muy difícil. Y respecto a Martha Rosa Araiza, su campaña buscará seguir apuntalando la campaña de Meade, apostando a que una porción del voto docente, le salve el registro a su partido.

Durante los próximos veinticuatro días, seremos testigos de un desenlace prácticamente cantado. Ojalá durante ese tiempo, los punteros terminen de afinar sus propuestas para no dejar duda de porqué, hoy, los electores jaliscienses, les están entregando su confianza.

franklozanodelreal@gmail.com

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