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Viernes , 20.07.2018 / 11:55 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Plumas y pedales

Francisco Valdés Perezgasga

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Hace años que me convencí que la bici y la observación de las aves se llevan. En el campo, en bici, puedes cubrir más distancia que a pie. La bici es menos obstrusiva que un vehículo de motor. Más silenciosa.

Durante años esa fue mi manera de pajarear el Nazas y el Cañón de las Canoas, cerca de Dinamita. Solo, en bici, con mis binoculares y mi guía de campo. Luego lo fui dejando pero sigo convencido que es el vehículo ideal para pajarear. Lo que nunca pensé es que también lo pudiera ser en el entorno urbano.

La mañana del viernes, al hacer diversas diligencias por el campus del Instituto Tecnológico de La Laguna, caminando, me destantée dos veces con el mismo sonido.

Siempre he descrito el llamado del Halcón peregrino como el sonido de un aparato de aire lavado sin lubricar. Un rechinido rítmico y metálico. En estas dos ocasiones eso fue lo que oí. El corazón me dio un vuelco. Bueno, dos vuelcos. Me di cuenta que el ruido era producido por un aparato de aire lavado pidiendo una urgente lubricación.

Ya en la tarde, al volver a mi casa, pedaleando por la Escobedo, volví a oír el rechinoso llamado del peregrino. A pesar de las dos pifias de la mañana me detuve y empecé a buscar la percha del peregrino. Pronto lo encontré, en una antena de radio mirando al cielo donde una parvada de golondrinas pasaban.

Por suerte traía cámara y aproveché los últimos rayos del sol para documentar esta nueva presencia del más veloz de los depredadores vertebrados en nuestra ciudad.

Frecuentemente me preguntan, al ver mis fotos, que cómo le hago. Que si tengo algún truco para que las aves se materialicen frente al lente. Mi respuesta siempre es la misma. No hace falta ningún talento especial. Lo único que hay que hacer es abrirse al mundo. Estar atento. Sentirse uno con lo que nos rodea y atender al más leve de los movimientos y de los sonidos.

Entrar en un trance en el que el ego y la conciencia pasan a segundo plano y conectar todos los sentidos con lo que nos rodea. Algo que se logra a pie, o en bici, pero nunca en el veloz capullo de fierros y hule que es el coche.


twitter/fvaldesp

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