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Sábado , 20.10.2018 / 08:46 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Locura, gracia y sabiduría

Francisco Valdés Perezgasga

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Simon Barnes está loco. Sin duda. Sólo a un chiflado como él se le puede ocurrir escribir un libro cuyo subtítulo reza: “un viaje a través de todo el reino animal”. Un libro que hable de todos los animales. Demente.

Si esto sólo se le puede ocurrir a un loco, creo que sólo Simon Barnes puede salir airoso de esa meta autoimpuesta. Su libro Diez Millones de Forasteros (Ten million aliens, Marble Arch Press, 2014) es una delicia. Escrito con sencillez, humor y desenfado es a la vez un libro erudito y profundamente educativo.

El hilo conductor de la obra es la lección -no tan obvia para muchos- que los humanos no somos especiales. Tan sólo una ramita de un gran arbusto.

Viéndonos junto a un animalito como el rotífero (animal microscópico descrito ya antes de Leewenhoek) de entre 0.1 y 0.5 mm de largo con unos labios peludos que parecen girar rápidamente, no somos ni siquiera raros ni maravillosos. Obvio, pertenecemos al reino animal, pero también somos de la clase de los mamíferos como la rata del caño. Del orden de los primates como los lémures y los monos.

De la familia de los homínidos como los orangutanes, los gorilas y los chimpancés y de la subfamilia de los Hominini junto a las dos especies de chimpancé. Del género Homo como nuestros primos los extintos neandertales y finalmente afiliados a la especie Homo sapiens.

Nada del otro mundo, nada especial. Ni nos parió Zeus ni nos bordaron a mano. ¿Quieres especial? Ahí tienes al águila pescadora: Reino, animal; Clase, Aves; Orden, Accipitriformes (aves de presa); Familia, Pandiónido, Género Pandion, Especie: Pandion haliaetus. O sea, una especie que no comparte su género ni su familia con nadie más. Un animal, ese sí, especial y raro.

Simon Barnes es un experimentado escritor deportivo. Sus crónicas son divertidas y cultas. Te educan y te desternillas de la risa. Hace años dejó de ser un naturalista de closet y empezó a publicar libros deliciosos que resultaron ser éxitos de crítica y ventas. Yo ya me chute Cómo ser un mal observador de aves y Mi historia natural, en la que narra momentos claves de su vida en los que intervino un animal y lo cambió para siempre.

Naturalistas como Barnes, pocos. Escritores así, sólo él.


twitter.com/fvaldesp

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