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Domingo , 21.10.2018 / 03:49 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Historia

Francisco Valdés Perezgasga

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Tomar una perspectiva histórica sirve como herramienta introspectiva que permite entender quienes somos y dónde estamos parados. No hablo de horizontes cortos como los de la genealogía. Hablo de geología. Hablo de biología. Hablo de clima.

Hace 16,000 años el mundo era fresco. Con toda probabilidad nuestro continente no tenía población humana alguna. Nuestros llanos eran el fondo de un inmenso lago rodeado de frescos bosques de encinos, táscates y pinos. Deambulaban en aquellos bosques y en aquellos montes lobos terribles, cuones, mastodontes, osos chatos, perezosos gigantes, camellos, leones americanos y tigres dientes de sable. También animales más reconocibles como el lobo, el puma, el coyote, el jaguar y el berrendo. Surcaban el cielo cóndores y cotorras gigantes.

Luego el mundo se calentó y los humanos llegaron en bandas de voraces cazadores. Todo cambió. La megafauna se extinguió. Nos invadieron las cactáceas y la gobernadora provenientes del sur. Los Pinos y los táscates fueron colonizando cotas altutidunales cada vez más elevadas hasta que hoy solo logran sobrevivir en las cumbres de Jimulco, la Sierra de Mapimí y la Sierra del Rosario.

Ahí, en sus altas sedes enfrentan, sin mucha probabilidad de éxito, el veloz calentamiento global de nuestra era.

Las poblaciones de lagartijas de las numerosas islas de aquel inmenso paleolago evolucionaron separadas hasta formar especies nuevas, únicas. En sus fondos y orillas se formaron playas arenosas que hoy visitamos en Bilbao y Acatita o que vemos desde nuestros raudos coches entre Matamoros y La Cuchilla.

La Laguna hoy no es lo que era. En unos siglos La Laguna será otra distinta a este valle yermo y abusado al que hemos dejado huérfano de ríos. Nuestro breve paso por este planeta no contará demasiado. Mientras llegamos a eso, sin embargo, nuestra presencia no puede serguir siendo ignorante y descerebrada. Tenemos la obligación moral de honrar la maravilla que es la vida en la Tierra. De luchar, iracundos y felices, contra la creciente muerte de la luz.


twitter/fvaldesp

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