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Jueves , 20.09.2018 / 02:48 Hoy

Francamente

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Es que deveras. Hay conductores que francamente.

Antes de terminar el año, día de los inocentes, tres de la tarde. Voy en bici. Circulo por la Abasolo con intenciones de girar al sur por la Mina. Dado el volumen de tráfico, me coloco en el carril izquierdo esperando el verde en el semáforo de la Colón. Verde. Arranco junto al río de metal y ruido. A media cuadra me pasa un coche a menos de diez centímetros cuando el reglamento -y el sentido común- estipula que hay que dejar un espacio de un metro y medio entre el coche y el ciclista.

Uso mi claxon que es mi voz y grito “¡Hey!” El conductor para el coche veinte metros más adelante entorpeciendo el tráfico para hacérmela de tos. Me acerco y le pregunto si no sabe lo del metro y medio. El tipo, sólo, gordo, gritón, enojado, me dice que sí pero que yo iba por el carril izquierdo. Ni el sentido común, y menos el reglamento, dice que a los ciclistas que vayan por el carril izquierdo se les puede agredir, intimidar o atropellar. No hay manera de establecer un intercambio pedagógico y racional con el gordo gritón. La vena saltada en la frente y los proyectiles de saliva que acompañan a sus gritos lo hacen evidente. Lo dejo seguir y continuo a mi destino.

Segundo acto. Ampliación Los Ángeles. Pedaleo por la Franco Ugarte. Tengo preferencia. Un coche, por la calle Figueroa se aproxima al crucero. No hace alto. ¿Me vio? ¿Va a parar? Hago lo que me manda el sentido de preservación. Me paro. Con todo y preferencia.

Le hago la seña que pase, aunque el derecho sea mío. El tipo -un energúmeno más o menos de mi edad- furioso me grita: “¡Pásale tú! ¿Qué no ves que estoy parado?” En efecto estaba parado. A medio crucero, no donde tocaba. Paso y le digo “Haz el alto donde toca”. Me mienta la madre.

Dos casos relativamente comunes en las interacciones entre automovilistas y ciclistas en las ciudades laguneras. Ejemplos de incivilidad y ausencia de empatía que pudieran curarse si, para obtener una licencia para conducir un carricoche, fuera obligatorio saberse el reglamento, ya no digamos ser decente, empático, cuidadoso.


twitter/fvaldesp

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