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Jueves , 18.10.2018 / 14:27 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

En defensa de los carromatos

Francisco Valdés Perezgasga

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Cada indeterminado tiempo algún líder de opinión opina que Torreón debería prohibir los carros tirados por caballos, mulas o burros. Dicen que afean la ciudad, que ralentizan el tráfico, que dan una imagen retrógrada. Pero sobre todo que son lentos.


Es cierto. Son lentos. No son un dechado de belleza. En muchas ocasiones los animales son abusados de una forma intolerable. Son sucios. Los operan familias que son los más pobres de los pobres. Pero sobre todo son lentos.


Sospecho que la idea de prohibirlos son puntadas venidas a la mente de opinionadores furibundos al ver limitada la velocidad de su coche. Aunque admito que hay quien se preocupa por el bienestar de las bestias de tiro o por las condiciones sociales de sus dueños. 


Los carromatos también cumplen la función de violar la ley en nombre de quien los contrata. Bueno, en nombre no, pues quien les paga se esconde en el anonimato. Generalmente se les contrata para que se lleven ramas, pasto cortado o escombro. Basura pues. 


Basura que se va a terrenos baldíos o al lecho del Nazas. Ojo, esta actividad no es exclusiva de los llamados carromateros. 

También lo hacen vehículos de motor de distinto tonelaje. 


Pero los carromatos, con su lentitud, nos devuelven la ciudad a una escala humana. Como sucede cuando caminamos o cuando andamos en bicicleta. Nos brindan la oportunidad de ver bestias que no vemos todos los días. Su imagen pintoresca y anacrónica me conecta con otros mundos. Si, como dicen algunos, somos la única ciudad con carromatos, entonces nos hacen singulares en un mundo uniformizado y chato. Los carromatos son la onda.


Por prohibirlos no va a terminar la crueldad contra los animales, ni Torreón se convertirá en una ciudad limpia y progresistas. Que sigan los carromatos pues. 


La autoridad puede hacer mucho para dignificar la actividad, para terminar con esa -y con todas- las formas de crueldad animal, para evitar la disposición clandestina de los residuos.


Nuestra ciudad avanzará y progresará en la medida en que seamos humildes, compasivos, abiertos e inteligentes. Las puntadas como política pública no nos llevarán a ningún lado. 



fvaldesp@gmail.com / twitter/fvaldesp

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