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Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Dos historias navideñas

Francisco Valdés Perezgasga

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La navidad es una época bella de amor por el prójimo, de celebración por la llegada del hijo del dios. Por lo menos eso es lo que dice el tríptico promocional. 

La navidad tiene también un rostro visible -nunca oculto- de excesos, desperdicio, desdén por el prójimo y mal rollo en general. 

 
La navidad se caracteriza por la repetición irreflexiva de costumbres y símbolos ajenos, de santacloses, renos y paisajes nevados. La adoración de un árbol, originada en tiempos precristianos entre los pobladores de las montañas boscosas de Europa se repite entre los laguneros habitantes de otra realidad y de otra historia. 

El desperdicio de energía en las decoraciones de casas y espacios públicos para proyectar el espíritu navideño logra generar más gases de efecto invernadero que están destruyendo al planeta. 

 
Esta semana, pedaleando a casa por la Mina, a punto de cruzar el Constitución, el tripulante de un Tsuru blanco me reclama: “házte a un lado güey, ¿no ves que viene coche?” Su enojo era que cumpliera yo el reglamento de movilidad de la ciudad de Torreón que me da el derecho a ir por el centro del carril. Por eso mi respuesta fue: “¿y luego?” Lo que dio pie a un insulto violento y grosero que involucraba a mi difunta madre. 


Démosle fastforward en el mismo viaje. Franco Ugarte y González Calderón. La colonia en la que vivo, la Ampliación Los Ángeles, tiene tráfico escaso y generalmente tranquilo. Yendo yo por la avenida me sorprende el conductor de un Mazda negro que no hace el alto total obligatorio, reduciendo solamente la velocidad. 

Al pasar frente a él, inseguro de sus intenciones, le enseño la palma de la mano recordándole su obligación de hacer alto total. Su respuesta: “mamón”. 

Mi respuesta “es alto total”. Su revire: “Chingas a tu madre”.

Olvidemos la navidad como una temporada de felicidad y buen rollito. Asumamos mejor lo que en realidad es. La temporada del consumismo desbocado, del mal humor, de los excesos y del desperdicio. La temporada del desprecio por todo lo bello que ofrece la vida.

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