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Martes , 13.11.2018 / 21:36 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Ciencia

Francisco Valdés Perezgasga

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De bata blanca. Miopes. Hablando en lenguas. Si son hombres, calvos y barbones. Si son mujeres mirando con un microscopio. Es así como el público en general percibe a los investigadores y a las investigadoras. 


Gente que estudió y que sabe. Gente que noble y desinteresadamente se dedica a la búsqueda de la verdad.


Le tengo noticias. Los investigadores somos un corte de la sociedad en general. Los hay arribistas, deshonestos y mezquinos. Las hay, aunque en números menores, arribistas, deshonestas y mezquinas. Seguirán existiendo mientras nos creamos eso que le dije al principio de esta colaboración.


Creer a los científicos como algo apartado, superior, lejano e ininteligible nos conviene a todos. A los científicos porque así gozamos de un crédito social inmerecido. Al público porque, no importa sus angustias y tribulaciones, siempre creerán en la promesa de que un investigador nos va a salvar de aquello que nos amenaza.


Si alguien nos vende sueños de humo pero lo hace con una bata blanca, una jerigonza pseudo-científica y el hipnotizante ritmo verbal del merolico es altamente probable que caigamos en el engaño.


Ejemplos abundan: el grafeno, la moringa, el coche eléctrico, el filtro que remueve el arsénico con rayos ultravioleta, las antenas que hacen llover, los cocteles salva palmeras. Hay otras pociones mágicas que nos vienen por otros medios: el aceite de víbora de cascabel, el chihuahueño que cura el asma, la vara bifurcada que encuentra mantos acuíferos y, recientemente el Kiri, árbol milagroso que habrá de salvar al mundo y, de entrada, a la Comarca Lagunera.


De nada sirve que ya tengamos al Sr. Google o a sitios como snopes.com, la gente sigue cayendo y los falsos mensajes -y las falsas esperanzas- siguen propagándose por las redes sociales.


Rebatir estas supercherías -algunas verdaderamente peligrosas- es deber de toda persona sensata y racional. 


Pero cuidado. Hacerlo conlleva riesgos. 


No es popular andar desinflando los globos llenos del aire caliente de la mentira. Pero es una tarea necesaria e impostergable. 



twitter.com/@fvaldesp

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