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Martes , 19.06.2018 / 19:34 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

Berta Cacéres, asesinada

Francisco Valdés Perezgasga

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El jueves Berta Cáceres fue asesinada. Hombres armados entraron por la fuerza a su casa, en La Esperanza, Honduras y la balacearon. Nuestro amigo y compañero Gustavo Castro fue también tiroteado pero por suerte sus heridas, aunque aparatosas, no fueron de consideración lo que le permitió fingir la muerte.

Berta Cáceres ganó el año pasado el Premio Goldman, el más prestigioso que pueda ganar un ambientalista en el mundo entero.

Ante las crecientes amenazas contra su vida, diversos gobiernos e instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exigieron al presidente hondureño su protección.

El jueves vimos, de la manera más trágica, la seriedad con la que el presidente Juan Orlando Hernández se tomó estas solicitudes para proteger a Berta.Berta Cáceres encabezó la lucha contra la presa de Agua Zarca. Su organización, El Consejo Cívico Popular Indígena de Honduras COPINH, había logrado en 2013 que SinoHydro, es decir, el poderoso gobierno chino, que respaldaba el proyecto lo dejara. Al retirarse declaró que lo hacía por la oposición popular al proyecto.

Poco tiempo después, el Banco Mundial se retiró también, citando las continuas violaciones a los derechos humanos contra los miembros del COPINH. Berta, madre de cuatro, provenía de un hogar de mujeres. Su madre, partera y enfermera, sacó adelante a la familia sola.

Durante la cruenta guerra del Salvador, auxilió en su casa a los refugiados que huían del horror. Así Berta aprendió el sentido de la justicia, la compasión y la solidaridad. Pertenecía a la etnia Lenca, la mayor de Honduras, presente también en el Salvador.

Tenía pues una herencia cosmológica en la que la tierra, el agua, las plantas y los animales adquieren dimensiones sagradas, no utilitarias. Aún cuando Berta era una líder habilidosa, pragmática y valiente no dejaba de verse como parte de los guardianes de los ríos, un papel que de siempre ha asumido el pueblo Lenca.

Quienes defendemos los ríos, la naturaleza y los derechos humanos en todo el mundo estamos de luto por el atroz asesinato de esta mujer valiente y valiosa. Exigimos la salida de los intereses alemanes y finlandeses del proyecto de Agua Zarca y demandamos la protección de nuestro amigo, el sociólogo mexicano Gustavo Castro Soto.


twitter.com/fvaldesp

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