Política

Belleza y destrucción

  • Columna de Francisco Valdés Perezgasga
  • Belleza y destrucción
  • Francisco Valdés Perezgasga

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Tl Ibis es parsimonioso, lento y atento. Metódico. Hunde sus pies en el agua, luego en el lodo. Su mirada no pierde detalle. Parece recién salido de una tumba egipcia. Las elegantes Zanconas, de plumaje blanquinegro, de frac, descansan en una pata, recibiendo la calidez del primer sol del día. 

Los Costureros atacan al lodo con energía y velocidad. Sus cabezas se mueven como la cabeza de una máquina de coser. Comen furibundos para recuperar el peso perdido en su largo viaje desde el norte de Alaska y Siberia. Hay pequeñas Cercetas y Patasamarillas. Los Chichicuilotitos y los Playeritos corren por el lodo atrapando invertebrados y, sin mediar provocación, emprenden su huida aérea hasta otra orilla húmeda. Es un privilegio ser testigos del misterio de las migraciones y del milagro que es la vida. 


Todo esto lo vi hace menos de una semana, en un gran charco producto de las lluvias de septiembre, frente a las instalaciones del Colegio Británico, al oriente de Torreón. Una observación desplazada pues, hasta 2017, el sitio preferido por los observadores de aves era otro charco más al norte. Un charco que no existe ya.

Las hectáreas que el agua solía cubrir están hoy rellenas de escombro y aplanadas con maquinaria. Lo que era oquedad es ahora una plataforma lista para ser urbanizada, poner industrias, comercios o viviendas. 

 
El fin de estos grandes baldíos en Torreón -y su cambio en superficies de asfalto y cemento- solo pueden ser malas noticias para quienes viven y trabajan al oriente de la ciudad. Las próximas tormentas, causarán inundaciones más graves y más duraderas que las de este año. Tal y como se han agravado las inundaciones en el vecindario de Pavorreal y Vasconcelos, merced de la impermeabilización reciente del gran predio que estaba en esa esquina. Predio que contenía y resumía el agua que por unos días era el hogar de cientos de Ibis, Costureros, Playeritos, Cercetas y Chichicuilotes que tomaban un respiro en su viaje de miles de kilómetros y que ahora es un gran supermercado. La escasa visión, la demasiada avaricia y la nula planeación nos está llevando a dañar a la naturaleza y a dañarnos nosotros y a nuestros prójimos.



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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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