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Sábado , 18.08.2018 / 08:14 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

¿Agua futura?

Francisco Valdés Perezgasga

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El futuro ya no es lo que era. Hay eventos que cambian el porvenir. Eventos por los que el rumbo del planeta, de un país, de un estado o de una región. En ocasiones estos cambios no son registrados por algunos actores que se aferran al pasado del futuro.

El proyecto Agua Futura para La Laguna, por ejemplo. Desde el nombre fue un proyecto que nació estrellado. No hay -es imposible que haya- un agua futura.

Para La Laguna o para cualquier otro sitio. Los científicos aún no se ponen de acuerdo sobre el origen del agua terrestre. Puede ser que en el material primigenio que formó al planeta ya hubiera agua, puede ser que buena parte del agua haya llegado en asteroides que impactaron la Tierra. Pueden ser las dos cosas.

La misma agua de siempre se mueve por toda la superficie del planeta. Cambia de estado. Un día está aquí, otro está allá. Un día es hielo y otro forma parte de un acuífero.

El agua con la que usted preparó su café pudo haber estado hace siglos bajando por el Río Congo al Atlántico o puede, hace decenas de millones de años haber a estado en la vejiga de un Tyrannosaurus rex. Una cosa es cierta: no hay un agua futura.Hubo muchas voces que advirtieron al gobernador de Durango sobre lo disparatado de su propuesta. Sacarle aún más agua a los ríos es una receta para la destrucción.

Iniciar un proyecto de potabilización sin asegurar antes los derechos sobre el agua a potabilizar es poner la carreta delante de los caballos. Se lo dijeron delegados federales provenientes de su mismo partido. Se lo dijeron altos funcionarios de Conagua. Se lo dijeron diversas voces ciudadanas. Su presunto sucesor -Esteban Villegas- se mostró frío al proyecto.

Igual quien eventualmente ganó las elecciones, José Rosas Aispuro. Es entonces una sorpresa que el pasado mes de junio, al cuarto para las doce, el gobierno de Durango haya ingresado una manifestación de impacto ambiental con la intención de hacer dicha obra.

Una obra que no sólo habría de mutilar al Cañón de Fernández sino que anunciaría que nos movemos en sentido contrario al rumbo que ya hace tiempo deberíamos haber tomado: el del uso racional, el del ahorro y el de la conservación.

Es también sumamente social pudiendo detectar amenazas con mayor efectividad así como comunicar conductas y aprendizajes. Viéndolo bien, el chilero se me ha vuelto atractivo como metáfora de la humanidad de la que tanto depende.

Los humanos y los chileros somos flexibles, inteligentes, innovadores y sociales.

Recientemente sus poblaciones han caído estrepitosamente en varios países de Europa occidental. Siendo un ave tan ligada a nosotros, valdría la pena estudiar estas fluctuaciones en sus números. Lo que esté dañando a los chileros podría estar dañándonos a nosotros.


twitter/fvaldesp

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