• Regístrate
Estás leyendo: 2017-09-10
Comparte esta noticia
Lunes , 22.10.2018 / 16:47 Hoy

Columna de Francisco Valdés Perezgasga

2017-09-10

Francisco Valdés Perezgasga

Publicidad
Publicidad

Un terremoto como no lo había visto México desde hace 100 años. La cada vez más real amenaza de una guerra nuclear. Tres grandes huracanes en fila viajando de este a oeste hacia nuestras costas o hasta costas cercanas. Parece ya cumplirse la letra de la canción “Apocalíptico” del genial Residente.

La inundación de Houston, recién sucedida, tiene la pinta de ser el desastre natural más costoso hasta ahorita: más de ciento ochenta mil millones de dólares. Hay una gran probabilidad que la que se viene sobre Florida, Georgia y Tennessee -escribo estas líneas la tarde del viernes- la supere ampliamente. Por lo ocurrido en Houston nos pasaron de noche la graves inundaciones en la India.

Una cosa es cierta: los desastres que llamamos naturales se están intensificando y están aumentando en frecuencia. Buena parte de esto es responsabilidad de un planeta que estamos calentando cada día más. Los daños de Houston y de la India, los que ya cayeron sobre las islas del Caribe y los que caerán sobre Florida, Georgia y Tennessee tienen su raíz en nuestro comportamiento colectivo, que no es osino la suma de nuestros comportamientos individuales.

La desconexión entre nuestras acciones del día al día y los titulares apocalípticos de los diarios es tan inaudita como inexplicable. Cuando nos llevamos ese pedazo de jugoso filete a la boca, cuando arrancamos el motor de nuestro coche, cuando activamos el switch de la luz, cuando enciende el boiler para darnos la comodidad del regaderazo caliente, estamos contribuyendo a la destrucción y a la muerte.

Pero seguimos sin hacer la conexión moral entre nuestros actos y sus consecuencias. Por lo que esas conductas dañinas no son modificadas en lo más mínimo.

No podemos seguir así. Cambiar a focos “ahorradores” no es suficiente. Debemos reducir drásticamente nuestro uso de energía, que no es otra cosa que reducir radicalmente nuestro consumo.

Nadie necesita comer carne siete días de la semana. Nadie necesita el coche para trayectos de menos de diez kilómetros. Nadie requiere el último modelo de smartphone para ser feliz.


twitter/fvaldesp

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.