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Martes , 23.10.2018 / 21:59 Hoy

Columna de Francisco Trejo

¿Qué sucede con la sociedad mexicana?

Francisco Trejo

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El hombre más longevo en este país, puede dar fehaciente testimonio que durante el trayecto de su vida han existido múltiples actos de corrupción e impunidad de funcionarios públicos de la administración en los tres niveles de gobierno.

La corrupción, por desgracia acompaña al ser humano desde sus orígenes, sin embargo, estos actos de conducta, como cualquier otra distorsión en el quehacer de la autoridad, deben ser severamente castigados evitando a toda costa la impunidad.

Desde la conquista, pasando por la independencia, revolución hasta nuestros días, quienes padecieron el salvajismo, autoritarismo, ausencia de democracia, corrupción e impunidad fueron y siguen siendo las clases más desprotegidas, desde el indígena hasta el mestizo más blanco.

En el país en forma desafortunada, no se da una cifra exacta de indígenas y sólo se contabilizan a quienes hablan alguna lengua nativa, sin embargo, muchos de los indígenas de esta Nación hablan además el español.

En muchas regiones del territorio e incluso en las grandes ciudades, podemos observar a indígenas por las calles, no sólo ofreciendo sus mercancías o pidiendo apoyos, existen varios que se han incorporado a la economía informal.

La falta de análisis serios, que permitan establecer no por su lengua, sino también por sus rasgos, cultura, forma de vida etcétera cuantos indígenas existen a lo largo y ancho del país, impide tomar decisiones correctas en políticas públicas al respecto.

Esa mezcla de españoles con nativos de este continente, es cuestionada y repudiada por muchos, se señala que la tripulación de las tres embarcaciones que comandaba Cristóbal Colon, estaba integrada por delincuentes de todo tipo.

Cierto o no, la verdad es que al menos en México, en la conquista existía una gran variedad étnica y ahora si bien muy disminuida, sigue vigente en diversas regiones del territorio nacional, algunas de ellas conservando muchas de sus tradiciones.

Después de más de 500 años de la conquista, este nuestro México, ha evolucionado en todos los rubros, para bien y para mal, pero no debemos ni podemos borrar nuestro pasado, muchas de las conductas sociales que hoy tenemos, obedecen precisamente a nuestros orígenes.

¿Tendrá que ver nuestro pasado como Nación, mezclado con muchos otros factores internos y externos que nos dan una personalidad social propia, inigualable, nuestra situación geográfica, etcétera?, sin duda se requiere un análisis clínico de la sociedad.

¿Por qué los habitantes de esta Nación hemos desarrollado una especie de caparazón para los problemas que nos aquejan?: somos insensibles, apáticos, desinteresados o simplemente estamos acostumbrados a que los “poderosos” impongan su “Autoridad”.

Existe en la comunidad mexicana una enfermedad social o varias que nos aquejan todos los días y por desgracia parece que no hacemos nada, vamos a un “estado terminal”, la delincuencia, la corrupción, impunidad, son verdaderas patologías sociales urgentes que atender.

Muchos son los factores que influyen en una deficiente “Salud Social”, que bien deben analizarse a partir de la colonización de las castas, y como señalé bajo aspectos educacionales, psicológicos, sociales, entre otros.

La sociedad debe ser vista como un organismo, capaz de enfermarse y reparase, susceptible a ser atacada por conductas nocivas individuales o de grupo, ya sea por acción o por omisión.

Bajo este contexto, es válido preguntarnos: ¿qué nos pasa?, ¿por qué no reaccionamos como ciudadanía ante una enfermedad social tan grave que ya es crónica?; corrupción e impunidad en los grados que vivimos, nos conducen a un estado terminal como Nación.

Políticos de todos los partidos en cargos de primer nivel hasta de escritorio electos popularmente, por designación, por oposición, cometen recurrentemente actos de corrupción alarmantes que todos conocemos y no pasa nada.

La falta de credibilidad en los políticos y por desgracia en las instituciones, sólo se queda en eso, no trasciende, debemos mejorar a esta sociedad, su cura depende de una participación ciudadana más crítica y cuestionadora, siempre teniendo como bandera la verdad y el derecho.

Despertemos y actuemos bajo el imperio de la Ley y exijamos castigos para el funcionario público corrupto, que sólo busca intereses personales y de grupo; esta sociedad está a punto de colapsarse.

Exijamos castigo para los Gobernadores, Presidentes Municipales, Diputados, Senadores y todo funcionario que tuerce la ley en su beneficio, que abusa del poder y de su cargo.

No se puede tolerar más, que funcionarios públicos corruptos se enriquezcan a costa de millones de mexicanos que viven sumidos en una pobreza extrema que lastima y enferma.

“Me pregunto, en qué clase de Sociedad vivimos, qué democracia tenemos, donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pueblos se la considera subversiva.” (Ernesto Sábato).


ftotrejo@gmail.com

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