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Columna de Francisco Trejo

Juicio político en Brasil. Dilma Vana Da Dilva Rousseff, no escuchó las protestas

Francisco Trejo

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Con motivo de la copa del mundo en Brasil en el año de 2014 y las Olimpiadas a celebrarse, en este 2016, muchas fueron las manifestaciones que en Brasil se dieron por el despilfarro e inversión en estos eventos.

La copa de futbol soccer, fue precedida de múltiples protestas en las principales ciudades Brasileñas, en Rio de Janeiro, más de 100 mil personas marcharon por las principales calles, y se extendió a Sao Paulo con 50 mil manifestantes al igual que en Belo Horizonte y Brasilia entre otras importantes ciudades.

El motivo de las protestas, actos de corrupción y despilfarro de recursos públicos para llevar a cabo estos dos eventos, uno ya celebrado, en donde en términos generales pasaron la prueba en cuanto a la organización, pero a cambio de un gran descontento social y desde luego deportivo.

La pésima actuación de la selección de casa, abonó al descontento de millones de cariocas, que hacen del futbol soccer, su religión; los reclamos antes y después del mundial continuaron incluso en redes sociales se hizo viral un video de una joven Brasileña que puso en evidencia la organización y los fondos empleados.

Las cosas no pararon ahí, la crisis económica en Brasil alcanzó y sigue generando un gran descontento social y a nivel mundial preocupa que una de las grandes economías esté en una crisis que parece difícil de superar.

Pero, ¿qué sucedió con Dilma?, ¿sabía que se le cuestionaba por actos de corrupción desde antes de la copa del mundo y continuó aparentemente sin importarle las protestas y los pronunciamientos severos de la oposición?

Hoy la Presidenta, de madre brasileña y padre Búlgaro, se encuentra con un pie fuera de la Presidencia y a punto de que se le siga un juicio político, lo que obligaría a separarse del cargo por 180 días.

Pero este revés que sufrió la presidenta del Brasil por parte de los diputados, requiere que sea autorizado en el senado por una mayoría simple, lo cual parece fácil de lograr según especialistas del gigante sudamericano.

Sin embargo, todo parecería indicar que los actos o incluso delitos por los que se acusa a la hoy todavía presidenta de Brasil, serían actos de corrupción que acapararon los titulares de los principales diarios hace unos meses.

Lo sorprendente del caso es que no se trata del problema de Petrobas, de la ayuda a prisioneros para escapar del país, o los recursos que recibió en campaña y por lo que fue cuestionada.

Hoy, los motivos son otros y sorprendentes, se le acusa de violar una ley de naturaleza fiscal, en la que sus detractores aseguran que maquilló el presupuesto y la situación económica de la Nación.

Sus simpatizantes sostienen, que no se trata de un delito, que las conductas que le imputan a Dilma, no son constitutivas der un hecho ilícito, que se trata en realidad de venganzas políticas.

En su defensa ante los diputados, la Presidenta brasileña niega los cargos, incluso sostiene que no firmó ni autorizó muchos actos que le imputan y que al no haber nada ilegal, el juicio político no procede.

En Brasil existe un gran divisionismo, los detractores y simpatizantes se han enfrentado en varias ocasiones, incluso en el momento del veredicto, la policía tuvo que hacer un gran esfuerzo para evitar confrontaciones.

El politólogo brasileño Carlos Pereira, en entrevista con medios internacionales, refirió que lo que está en juego no es una cuestión legal, se trata de una estrategia política de los actores involucrados, concluyó.

Recientemente el ex canciller uruguayo Luis Almagro, hoy Secretario de la OEA, organización de Estados Americanos, en claro apoyo a la política Sudamericana, señaló que se trata de venganzas políticas, que la verdad es un golpe de estado y que él apoya a la presidenta.

Rousseff, fue reelecta como presidenta de Brasil, por un escaso margen en el año de 2014 y los actos que originalmente se le imputaron tienen su origen en su primer mandato presidencial.

Lo anterior resulta importante, pues especialistas abogados, opinan que la presidenta sólo puede ser juzgado por su actual mandato, sin embargo, ya existen pronunciamientos en el sentido de que también cometió violación a la ley fiscal en este segundo período.

Difícil para esta ex guerrillera de izquierda serán las próximas semanas, aunque en el senado las cosas son diferentes, los pro Dilma, tienen la convicción de que los senadores no permitirán que se haga un atropello, refieren.

Tal parece que al no poder encuadrarle otro tipo de ilícitos, sus detractores optaron por otras vías menos convincentes, pero hasta el momento igual de efectivas.

Por el bien de la región, esperemos que este escándalo termine lo más pronto posible y de la mejor forma, a nadie y menos a los países latinoamericanos convienen esta crisis.

ftotrejo@gmail.com

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