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Martes , 25.09.2018 / 22:47 Hoy

Siete puntos

Si no ayudan… no estorben

Francisco Gómez

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1. La creciente aceptación que están teniendo algun@s candidat@s independientes en el electorado obedece, en primer lugar, a su propia simpatía y personalidad. No se discute. Sin embargo, hay otro elemento igual o más importante que explica ese posicionamiento privilegiado en algunas encuestas: representan l@s independientes una alternativa a los partidos políticos, manchados cada vez más con el desprestigio. La ciudadanía está cansada de esos institutos políticos que se reparten los gobiernos por turnos.

2. ¿Qué es, en concreto, lo que irrita de los partidos políticos? Podemos agrupar en cuatro las razones de ese hartazgo: el excesivo costo económico de los mismos –sólo para este año electoral se les asignaron más de cinco mil millones de pesos–; concentración del poder por parte de las cúpulas, que terminan convirtiendo a los partidos en negocios familiares; la descarada corrupción en todos ellos, evidenciada cuando toman el poder; y frecuentes vínculos de algunos militantes de los partidos con grupos criminales.

3. Estos cuatro argumentos confluyen en una penosa realidad: el divorcio existente entre partidos políticos y ciudadanía. Tal abismo origina lo que, en opinión de muchos analistas, pasará el próximo 7 de junio: la presencia del abstencionismo, quizá rondando el 50%. Es cierto que en las elecciones intermedias siempre crece ese fenómeno, a diferencia de los comicios en los que se juega la Presidencia de la República. Pero también lo es que la distancia entre partidos y elector@s lleva a éstos a alejarse de las urnas.

4. De esta manera, quienes debían facilitar una de las características más importantes que definen al ser humano: su participación en la vida política para mejorar la sociedad, terminan por bloquearla. Y es que el preocuparnos por fortalecer al bien común nos engrandece como varones y mujeres, porque nos hace salir de nuestra esfera de comodidad, de nuestras zonas de confort, para atender a las necesidades de las demás personas, en especial de las más pobres. Ninguna otra especie tiene esta responsabilidad y este privilegio.

5. Así es. Lo que más nos puede enaltecer como seres humanos no es nuestra inteligencia ni nuestra capacidad para hacer dinero. Tampoco si poseemos capacidades artísticas o podemos realizar hazañas deportivas. No somos mejores habitantes de este planeta si tenemos más prestigio o nos rodeamos de selectas amistades. Ni siquiera –y más allá de cualquier creencia religiosa– si se nos reconoce como ejemplos de vida familiar y de virtudes estoicas. Todo ello puede ser importante, pero no tiene la dimensión del…

6. …compromiso social; de la preocupación por la justicia, con dignidad, que es garante de la paz. De nada nos sirve una preclara inteligencia, hablar varios idiomas, tener maestrías y doctorados, si no vemos más allá de nuestro pequeño universo de preocupaciones, muchas veces egoísta y ajeno a las problemáticas de las demás personas. Más aún, por más que estemos abiert@s a la diversidad y tengamos posiciones incluyentes y pluralistas, de nada sirven esas bellas actitudes si no las ponemos al servicio de una causa social.

7. Los partidos políticos no pueden desaparecer, por ahora. Son esenciales a la democracia y deben representar los intereses de la ciudadanía. Sin embargo, creo que en el futuro inmediato tendrán que replantearse muchas cosas. Por lo pronto, si no facilitan nuestra participación social, si no promueven en nosotr@s el deseo de servir a l@s demás, si no son capaces de ayudarnos a sacar lo mejor de nosotr@s mism@s –el interés por fortalecer el bien común– que al menos no nos bloqueen en ese esfuerzo. Si no ayudan, pues que no estorben.

papacomeister@gmail.com

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