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Martes , 25.09.2018 / 01:22 Hoy

Siete puntos

¿Regresó...

Francisco Gómez

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1. ... la inseguridad, la que nos asoló hacia fines de la década pasada y en los inicios de ésta? Pues parece que sí. Datos de la propia Procuraduría de Justicia de Nuevo León sostienen que este febrero pasado ha sido el mes con mayores denuncias de delitos en la historia de Nuevo León. Más de 200 atracos al día se declaran. ¿Y los que no llegan oficialmente a las autoridades? Siempre los delitos no denunciados superan, y con mucho, a los que no se notifican. De ahí que no es gratuita la suposición de que la inseguridad ha regresado.

2. Estos datos coinciden con la percepción generalizada de que, una vez más, el crimen se ha adueñado de nuestro estado. No sólo las noticias de los diarios y los medios electrónicos nos informan, todos los días, de diferentes hechos delictivos. En las pláticas de café, en las reuniones familiares, en los descansos laborales... la inseguridad vuelve a ser tema. Robos de autos y viviendas, asaltos en las calles y a comercios, extorsiones y secuestros, asesinatos, son el pan de cada día. ¿A qué se debe este retorno? Son varias las explicaciones.

3. La oficial, como siempre, niega responsabilidad a las autoridades encargadas. O son ajustes de cuentas entre bandas rivales -lo que no explica los robos a pequeña escala-, o sucesos aislados que no pueden ser atendidos por la falta de presupuesto y personal. Inclusive, se ha culpado a las mismas víctimas, por ejemplo los bancos, de no tener una buena defensa en contra de los asaltos a sus instalaciones. Lo del robo de niños -otro ejemplo- es sólo un rumor, según la versión de funcionarios estatales, que quiere desestabilizar al Gobierno.

4. En la calle se piensa otra cosa y se responsabiliza de manera directa a las policías. Como hace cinco años, se cree que los organismos responsables: o no pueden, o no quieren. O son incompetentes, pues carecen de los recursos con los que sí cuentan las bandas criminales -armamento y estructura logística-, o son cómplices de los delincuentes, de quienes reciben grandes sumas de dinero o amenazas a su integridad. Lo sucedido en el penal del Topo Chico confirmaría esta tesis. Incapacidad o colusión.

5. Sin embargo, hay un dato que nos invita a voltear en otra dirección: la violencia intrafamiliar. Según la misma fuente, en el mes de febrero se registraron mil 363 reportes de estas agresiones, un 29% más que en enero, en donde hubo mil 56 denuncias. De nuevo surge la pregunta: ¿y la violencia al interior del hogar que no se declara? De ella no tienen la culpa, de manera directa, las policías encargadas de cuidar el orden. Es la estructura social que vivimos, y que nos vuelve cada vez más impacientes y agresivos, menos tolerantes e incluyentes.

6. Las autoridades deben cumplir con su trabajo, y nosotros debemos exigir ese cumplimiento. No podemos seguir aceptando, ni muchos menos promoviendo, la corrupción a través de mordidas y moches. Pero debemos analizar nuestros comportamientos con las personas que nos rodean, con las más cercanas, en especial con la familia. Es en la casa en donde se aprende a ser violento o respetuoso, a defenderse, sí, pero no a ofender. A aplicar el famoso dicho: más vale un mal arreglo que un buen pleito.

7. 'Cierre ciclónico'. Siempre he ensalzado a los líderes que pueden trabajar con personas brillantes. Lo más sencillo es rodearse de incondicionales que, ante su pregunta: "¿qué hora es?", escuchen por respuesta: "la que usted diga". Por ello, y desde adolescente, cuando me volví fan de los Beatles -no sólo conocía la letra de todas sus canciones, sino también el contexto en el que fueron creadas y grabadas-,admiré a George Martin, el quinto Beatle, que logró conjuntar a los cuatro memorables melenudos. Descanse en paz.


papacomeister@gmail.com

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