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Siete puntos

¡Por fin...

Francisco Gómez

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1.… terminaron este pasado miércoles las campañas políticas! Han sido las más costosas de la historia, pues en ellas se gastaron cerca de 2 mil 200 millones de pesos. El INE, por su parte, recibió en este año electoral cerca de 25 mil millones, 34% más que lo percibido en el 2012 y superando en un 51% a lo que se le entregó al entonces IFE en el 2006. Tal financiamiento a las campañas y a la autoridad electoral, que proviene de nuestros impuestos, haría suponer que generarían un producto valioso, atractivo para la ciudadanía.

2. Me parece que no ha sido así, y desde el 14 de diciembre del año pasado, en que iniciaron las supuestas precampañas –destinadas en teoría para los militantes de los partidos–, pasando por el 30 de marzo de este año, en que arrancaron formalmente ya las campañas, hemos estado expuestos a 60 millones de spots, que en vez de atraer nuestra atención la han bloqueado. Creo que todos hemos respirado con tranquilidad porque ya no veremos más, al menos por un tiempo, el denigrante espectáculo que se nos ha ofrecido.

3. Y es que en apariciones televisivas y radiales, en reportajes de la prensa escrita, en entrevistas, mesas redondas y mensajes a través de las redes sociales, en memes y chismes, lo que más han difundido candidatos y simpatizantes son denostaciones, ataques muchas veces sucios, datos imprecisos, amenazas, alertas basadas en la pedagogía del miedo, ocurrencias que parecen simpáticas, pero terminan por ser payasadas ofensivas para los votantes. ¿Y las propuestas viables? ¿Los objetivos claros, concretos? ¿Los proyectos realizables…

4.… a corto plazo? Han estado ausentes. Sin embargo, así como las democracias modernas necesitan de los partidos políticos, también precisan de campañas. Y es que para conformar un voto razonado y responsable, como se ha solicitado desde diferentes trincheras, debemos valorar las propuestas específicas de los candidatos, partidos y coaliciones. Es cierto que los partidos políticos deben publicar sus estatutos, plataformas e ideologías –¿todavía tienen?–, pero es importante, sobre todo con tanta alianza tan disímil, saber…

5. … cuáles son sus énfasis económicos, políticos, sociales, culturales, etcétera. Pero de ahí a que duren tanto tiempo y cuesten tanto dinero es otra cosa. Pareciera que los protagonistas y sus asesores en mercadotecnia quieren decir lo que los ciudadanos desean escuchar e, intentando una comparación comercial, resultan mejores, más atractivas, y con mejores resultados, algunas promociones de productos, que terminamos comprando. Un ejemplo: ¿Alguien definió su voto gracias a algún eslogan o jingle de campaña? Creo que no.

6. Necesitamos presionar a las autoridades electorales para que las campañas políticas mejoren. Van tres propuestas que he hecho desde hace muchos años. Reducir el tiempo que se les destina, pues tres meses son demasiados, y con uno solo bastaría. Disminuir considerablemente lo que se gasta en ellas, pues termina repercutiendo en el costo del voto: ¡casi 600 pesos! Y obligar, a través del INE, a que sean en verdad sugestivas, y no circos en donde los candidatos se toman selfies, insultan y no proponen algo sensato.

7. Cierre ciclónico. “Un buen número de católicos acostumbramos ir a misa antes de votar. Ojalá este próximo domingo 1 de julio seamos muchos los que hagamos esto. Participar en la Eucaristía dominical nos permitirá, además de escuchar y reflexionar sobre la Palabra de Dios y de recibir el alimento que es Jesucristo, saludar a otros fieles y animarnos mutuamente para ir a votar”. De la Instrucción Pastoral ¡Participar en Política! Antes, en y después de las Elecciones, #22, del arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López.

papacomeister@gmail.com

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