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Domingo , 15.07.2018 / 14:57 Hoy

Siete puntos

La realidad según la función pública

Francisco Gómez

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1. La palabra pecado está en desuso. Creyentes cada vez más ilustrados, o niegan su existencia o prefieren darle otro nombre: falta, error, área de oportunidad, etcétera. Algo semejante sucede con el vocablo delito, que se ha circunscrito al quebranto de las leyes civiles. Sin embargo, los dos conceptos mencionados podrían aplicarse al ocultamiento de la realidad, a través de su distorsión o de su negación, que perpetúa el mundo de injusticias, opresiones, inequidades, sufrimientos, muertes y humillaciones que tanto nos afectan.

2. En el terreno de la función pública estas dos expresiones se han instalado como verdades. Veamos solo dos ejemplos: algunas candidaturas independientes, y lo sucedido en nuestros penales de Nuevo León. En el primer caso, estamos ante una distorsión de la realidad, cuando no se le dan a las cosas su nombre correcto. En el segundo, asistimos a una permanente cerrazón ante lo que la realidad nos grita: las cárceles, pomposamente llamadas centros de readaptación social, están controladas por los grupos delincuenciales.

3. La distorsión de la realidad en algunos candidatos independientes es, paradojas de la vida, clarísima. ¿Qué es lo real? Que al no ser tomados en cuenta por sus respectivos partidos políticos para contender a diferentes puestos de elección popular, o como candidatos plurinominales, de pronto renegaron de su pasado partidista, de los puestos para los que sí fueron convocados, de los salarios y prestaciones que obtuvieron de esos institutos, y hoy buscan por otra vía lo mismo: poder, prebendas, dinero. ¿Servir? Lo dudo.

4. ¿Cuál es la distorsión? Presentarse como independientes cuando en realidad siguen subordinados a ese pasado que marcó sus vidas, que les enseñó a ver la política no como una entrega generosa en beneficio de la ciudadanía, sacrificando familia e ingresos económicos, sino como una estrategia para enriquecerse de la manera más fácil y rápida posible, aun a costa de infringir la ley. Distorsionan la realidad cuando se escapan, de manera aparente, de ella, pero siguen sin abandonarla, formando parte de un sistema corrupto en sus entrañas.

5. Lo sucedido en los penales de Nuevo León expresa el otro fenómeno mencionado. No se desfigura la realidad, sino se le desaparece. De nuevo: ¿qué es lo real? Que en las cárceles mandan los diferentes cárteles de la delincuencia, que tienen controladas a las autoridades a través de cuotas para que se hagan de la vista gorda, que mantienen sometidos a los custodios con amenazas a ellos y a sus familias, que desde esos centros penitenciarios se fraguan secuestros, extorsiones y asaltos. Esa es la realidad.

6. Pero la autoridad la niega, y nos quiere convencer de que lo real es la obsolescencia de los sistemas carcelarios, la insuficiencia de las instalaciones, la falta de elementos policíacos, la violencia innata de los delincuentes. Para confirmar esta negación, se sostiene que en esos sitios la situación está controlada, y que entre los fallecidos en Cadereyta: ¡11 eran secuestradores y miembros del crimen organizado, y cinco estaban procesados por delitos graves! Ese dato: ¿es para que nos convenzamos de que debían morir? ¿Eso es lo real?

7. Cierre ciclónico. Se veía venir. Las autoridades de San Pedro ya no permitirán que el maratón de Monterrey pase por Calzada del Valle. ¿Y si ese municipio organizara solo el evento? Más allá de la promoción del deporte –¿les interesará?– podrían obtener réditos económicos extraordinarios, como otras ciudades del mundo. El año pasado, el maratón de Nueva York ingresó 400 millones de dólares y el de Chicago 282. Entre nosotros, el de Torreón obtuvo ganancias de 40 millones de pesos. ¿Buen negocio, no? ¿O ya tienen demasiado dinero?

papacomeister@gmail.com

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