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Viernes , 17.08.2018 / 19:06 Hoy

Siete puntos

La izquierda de Luis

Francisco Gómez

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1. Platiqué con Luis González de Alba sólo una vez. Fue, creo, allá por el 2006, durante la primera campaña por la presidencia de López Obrador. Coincidimos en la casa de unos amigos comunes, quienes me advirtieron que Luis, ácido como siempre y feroz crítico de los curas, me haría pasar un mal rato. Cuando me preguntó si yo votaría por AMLO le contesté que no, que nunca votaba por el PRI. Sonrió y dejó atrás su hostilidad. Conversamos de su conocimiento del idioma hebreo, aprendido durante su estancia en la prisión de Lecumberri…

2. … y de lo que había observado en sus viajes por el Oriente Medio. Yo sabía de su trayectoria: abiertamente homosexual, abrió varios antros gays en el entonces Distrito Federal; era un prolífico escritor de novelas, artículos periodísticos, poemas, canciones y textos de divulgación científica. Llevó una vida intensa, con una libertad que en ocasiones rayaba en la locura. Contrajo el VIH, y vivió enfermo y muy limitado sus últimos días. Anticipó lo que hizo el pasado 2 de octubre, fecha emblemática para él: se quitó la vida en Guadalajara.

3. Participó en el movimiento estudiantil del 68, y desde su juventud se convirtió en un permanente crítico de la izquierda mexicana, esa que se alejó de personajes como Heberto Castillo, Valentín Campa y demás próceres, que siguió a Cuauhtémoc Cárdenas en su lucha por la presidencia y que hoy apoya a AMLO y su Morena. Se enemistó con iconos de esa ideología como Elena Poniatowska, y no dudó en marcar su distancia con el subcomandante Marcos, los padres de los jóvenes desaparecidos en Ayotzinapa y los maestros huelguistas.

4. Más allá de sus escándalos personales, manifestó una congruencia impecable a lo largo de toda su vida. Nunca apostó por lo políticamente correcto y no tuvo empacho en cuestionar a una izquierda encabezada por el PRD que, como lo vemos en la actualidad, lo mismo busca aliarse con el PAN y con el PRI, que ha tenido serios escándalos de corrupción, enriquecimiento ilegítimo y hasta asesinatos. Nunca vio, como tampoco nunca hemos visto muchos, que esos partidos políticos busquen en realidad…

5. … servir a los más pobres y no servirse con el dinero y las prebendas que da el poder institucional. Vilipendiado, curiosamente, más por sus supuestos compañeros de lucha que por panistas, priistas y demás congéneres, se mantuvo firme en sus críticas hasta el final. No faltó quien, destilando homofobia, encontró en su condición homosexual la base de su oposición a la izquierda parlamentaria. Como en muchos casos, se le tachó de amargado por no querer sumarse a la ola de loas en favor del PRD y Morena.

6. Luis hará mucha falta, y su muerte prematura, aunque le haya llegado a los 72 años, significará un vacío en la discusión política mexicana muy difícil de llenar. Pero más lo extrañarán los verdaderos militantes de la izquierda, esos que se avergüenzan de los partidos que dicen representarlos, y que veían en Luis a un faro luminoso, capaz de desentrañar, con acidez, pero con amor, los entresijos de una opción que cada vez se ve más distante del pueblo al que dice servir. La izquierda de Luis, la que imaginó y soñó, está muy lejos de existir.

7. Cierre ciclónico. Ya llegó a nuestro país el nuevo nuncio apostólico Franco Coppola. Dicen los analistas que trae como consigna operar la renuncia del cardenal Norberto Rivera –por límite de edad–, disminuir los pleitos entre algunos obispos y las tensiones con el gobierno mexicano a causa de los matrimonios igualitarios. Lo cierto es que tenemos al primer nuncio nombrado por este Papa. Creo que además de sus labores diplomáticas –es el embajador del Vaticano ante nuestro país– proyectará la imagen pastoral de Francisco.

papacomeister@gmail.com

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