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Viernes , 22.06.2018 / 21:06 Hoy

Siete puntos

Evaluar

Francisco Gómez

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1. Quienes nos desenvolvemos en el terreno académico tenemos siempre un problema con las evaluaciones. Escoger el instrumento adecuado para valorar el trabajo de l@s alumn@s no es sencillo, aunque yo prefiero, desde hace años y dado que imparto cursos de postgrado, acudir a las autoevaluaciones. Supongo la madurez y responsabilidad de quienes toman clases conmigo, y sólo anoto algunos criterios que les puedan servir a la hora de calificarse. Yo también doy mi nota, y el resultado final es el promedio de ambas.

2. Entiendo que de esa manera no se puede evaluar ni a menores ni a personas que aspiran a alcanzar o mantener un puesto de trabajo ni, sobre todo, a maestr@s, acostumbrad@s como estamos a suponer que nuestras clases son las mejores del mundo. Es cierto que algun@s alumn@s, al evaluarnos, acuden a la venganza y al revanchismo, sobre todo si les fue mal en nuestra materia. De cualquier forma, una evaluación siempre nos ayuda, aunque no sea la única solución del problema educativo en México y en el mundo.

3. Por ello sorprende que la Coordinadora Nacional del Servicio Profesional Docente de la Secretaría de Educación Pública –vaya títulos que nos cargamos en nuestro país– ha suspendido, de manera indefinida, el proceso de evaluación para el ingreso, promoción y permanencia de l@s maestr@s en Educación Básica y Media Superior. Llama la atención porque de las tan cacareadas reformas estructurales, era la educativa la que contó con mayor respaldo no sólo de la clase política, sino de la opinión pública en general.

4. Además, la evaluación a l@s maestr@s era el meollo de esa reforma, pues buscaba combatir la extendida práctica del compadrazgo, las palancas, la venta o herencia de plazas, como criterios para conseguir o mantenerse en una plaza magisterial. Con la reforma educativa, y la evaluación a l@s maestr@s, se valoraría ahora el mérito, la preparación, el esfuerzo por mejorar. Suspender el proceso evaluativo, en los estados del sureste mexicano, representa una derrota para el Gobierno Federal, empeñado en salvar las elecciones.

5. Y es que ante la amenaza de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), de impedir la realización de los comicios en Michoacán, Guerrero y Oaxaca si se mantenía el proyecto evaluatorio, el gobierno de Peña Nieto dobló las manos, y pospuso de manera indefinida la tan mentada evaluación. Hay quien supone que la suspensión durará hasta que pasen las elecciones, pero la CNTE ha dicho que no, que va contra toda la reforma educativa, buscando la estabilidad laboral independientemente de la calidad.

6. Menudo problema le espera a la Secretaría de Educación, pues de no implementarse la famosa reforma educativa pondría en riesgo la credibilidad internacional de la actual administración basada, precisamente, en las reformas. Éstas, en opinión de muchos, se fraguaron a la ligera y han pretendido imponerse por la fuerza, lo cual atenta contra el éxito de cualquier cambio estructural. Además la suspensión parece darle más energía a la CNTE, envalentonada ahora al ver que sus presiones resultan exitosas.

7. Evaluar, repito, no es la fórmula mágica con la que se pueda mejorar nuestra educación. Pero sí es importante, sí forma parte de la reforma educativa, y sí está en la exigencia nacional, en tantas y tantas personas cansadas de ver a l@s maestr@s en las calles y no en las aulas, agitando y no enseñando, expertos en el plantón pero no en las matemáticas. Dice el refrán que lo que no se evalúa no se mejora, y parece que nuestra educación seguirá sin mejorarse. Pero eso sí, tendremos elecciones.

papacomeister@gmail.com

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