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Siete puntos

Esperanza vigilante

Francisco Gómez

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1. Por fin, y después de dos intentos fallidos, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es presidente de México. Todavía el fin de semana pasado, mientras asumía el más alto encargo de la vida política nacional, una amiga –radical opositora a AMLO– me cuestionó el porqué había obtenido tantos votos el polémico tabasqueño. “¿Cómo es posible que gente inteligente haya apostado por él?”, se preguntaba.

2. Le contesté que podíamos dividir en tres bloques sus simpatizantes: los idealistas, que comulgan con su visión de país; los antiPRIPANPRD, que están hasta la coronilla de la corrupción, y quienes ven en el nuevo gobierno una oportunidad de trabajo, aunque no simpaticen con todas sus propuestas. Pues bien, creo que quienes no votaron por él, muchos, también pueden ubicarse en…

3. …tres grupos, pero en la otra cara de la moneda: los escépticos, que dudan sobre la viabilidad económica y social del nuevo régimen; quienes detestan a AMLO por sus formas, su intolerancia, su terquedad y autoritarismo, y los que temen perder lo ganado –trabajo, patrimonio, etcétera– en las últimas décadas. Lo cierto es que, para bien o para mal, tenemos nuevo Presidente y con él hay que vivir.

4. ¿De qué manera? Me parece que el primer conjunto, el de los simpatizantes, tendrá que aguantar. Y es que entre las promesas incumplidas, las decepciones por los actos de algunos colaboradores y el natural desgaste que sufre cualquier nuevo tipo de gobierno conforme pasa el tiempo, vendrán las feroces críticas a la decisión asumida el 1° de julio, y no hay nada como apechugar.

5. Con respecto al conglomerado de inconformes, más de los que se percibe, habrá que tener paciencia y participación. Y es que será muy fácil, movidos por la pasión y el resentimiento, maximizar las fallas que, de seguro, tendrá el nuevo régimen. Pero también habrá que seguir participando, de manera crítica y propositiva en aquellas acciones en que como sociedad civil se puede impactar.

6. Propongo, entonces, una esperanza vigilante. Que no se oscurezcan nuestros juicios con chismes y rumores infundados, y que, más bien, nos montemos en la ola de la ilusión por un nuevo México, sin pobrezas ni corrupciones. Pero vigilemos, con atención rigurosa y proactiva, que las promesas se cumplan, que la nueva luz no se extinga, que no se traicione a los pobres, los más necesitados de justicia.

7. Cierre ciclónico. ¿Y la oposición? Parece estar más perdida que un dólar de $12.50 pesos. No se dejan ver por ningún lado ni el institucional, ni los albiazules, ni los del sol azteca. Algunos empresarios se atreven a manifestar sus dudas, y la mayoría de los analistas ofrecen un complaciente margen de duda. Me quedo con lo dicho por el Arzobispo de Monterrey: seremos colaboradores, pero no colaboracionistas.

papacomeister@gmail.com

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