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Viernes , 19.10.2018 / 02:50 Hoy

Siete puntos

El papa Francisco: ¿Es comunista?

Francisco Gómez

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1. Yo pensé que esos tiempos ya habían pasado. Con la caída del Muro de Berlín, en 1989, y la desaparición de la Unión Soviética, el capitalismo o neoliberalismo se proclamó vencedor, con la consecuente derrota de los proyectos socialistas o comunistas. Los libros de Marx dejaron de estudiarse en las escuelas y los partidos políticos e intelectuales que habían asumido como padre al alemán, huérfanos ahora de ideología, tuvieron que acudir a otros principios doctrinales, asumiendo una posición de centro-izquierda en el universo político.

2. El discurso anticomunista, entonces, bajó su tono. Hoy, a personajes como López Obrador, quizá el mayor representante de esa izquierda, a lo mucho se le acusa de populista, pero ya nadie lo tilda de comunista. La apertura hacia el comercio y la competitividad, la sujeción a los vaivenes de la oferta y la demanda –temas clásicos en el mundo occidental– de países como China y Rusia, y recientemente de Cuba, hizo que tampoco ya existieran los países comunistas. Aquel fantasma que predijo Marx desapareció. Ya no asustaba a nadie.

3. Pues parece que no. En el avión que lo llevó desde Cuba a los EUA, un periodista le dijo que en algunos sectores conservadores de los EUA se preguntaban si el papa Francisco era comunista, a causa de algunas opiniones suyas que cuestionaban el sistema económico ahí vigente, y que se ha trasladado a muchos países en el mundo entero. Las críticas que, por ejemplo, ha hecho en su reciente encíclica Laudato Si (Alabado seas) a una economía que no se preocupa por el bienestar de las personas no gustó en los EUA.

4. El Papa argentino respondió al periodista que en sus escritos, discursos y comentarios, no ha hecho otra cosa que presentar lo que afirma la Enseñanza Social de la Iglesia (ESI), este compendio de documentos que, desde el Papa León XIII en 1891, hasta el día de hoy, buscan iluminar la realidad social, y orientar en especial a los católicos que enfrentan temas como trabajo, salario, partidos políticos, sindicatos, empresas, etc. Evidentemente, cuando la ESI toca temas como salarios justos, austeridad, respeto a la dignidad de los pobres...

5. ... y la crítica a la venta de armas –manchadas con la sangre de inocentes– que Francisco acaba de hacer ante el Congreso norteamericano provoca molestias en quienes se dedican a lucrar, a enriquecerse a costa del sufrimiento de los demás. En el fondo del problema está el reduccionismo de la fe cristiana, que le quita su impacto en lo social, para refugiarse sólo en lo cultual. La dimensión social de la fe es negada por quienes se ven afectados en sus intereses económicos, basados en las injusticias.

6. En fin. Si en los EUA los anticomunismos trasnochados no han sido superados, espero que en Monterrey sí. No podemos sacar de nuestra agenda la atención a las personas más pobres, con cambios estructurales que permitan acabar, de manera definitiva, con las desigualdades sociales. El papa Francisco, como en su tiempo el cardenal Bergoglio, nunca fue partidario de discursos incendiarios ni posiciones pseudoizquierdistas. Lo único que hace es permanecer fiel a la tradición social de la Iglesia. Pero eso no gusta, resulta claro.

7. Cierre ciclónico. ¿Cuántas veces al día se pasa el spot en el que los senadores de la República presumen su austeridad? Nada hay más nefasto que alardear de una mentira, sobre todo cuando acabamos de enterarnos que nuestros insignes senadores se gastaron casi 33 millones de pesos en servicios de cafetería durante el 2014, y quieren erogar más de un millón para pagarse valet parkings. ¿Eso es austeridad? Si en boca cerrada no entran moscas, en las de los senadores están entrando muchas.


papacomeister@gmail.com

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