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Domingo , 19.08.2018 / 11:28 Hoy

Siete puntos

El dinero de la corrupción

Francisco Gómez

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1. En mayo del año pasado, Agustín Carstens, gobernador del Banxico, sostuvo que las reformas estructurales promovidas por el presidente Peña Nieto comenzaban a generar confianza en los inversionistas y, al mismo tiempo, fortalecían nuestra moneda. Un año después vemos que nuestro peso continúa depreciándose -que no devaluándose, como pregonan los economistas- a niveles históricos.

Es cierto que las causas de este desplome son múltiples. Una de ellas, quizá la principal, está en el contexto internacional.

2. La recuperación de la actividad económica en los EUA, el debilitamiento de la misma en los países emergentes, la fuerte caída en los precios internacionales del petróleo y la devaluación de la moneda china, entre otros, son factores que de una manera u otra impactan en el peso mexicano. Es cierto. Sin embargo, y siguiendo la argumentación de Carstens, el que las reformas estratégicas impulsadas por el actual gobierno no hayan funcionado también han afectado a la estabilidad de nuestra moneda.

3. Podríamos completar el análisis de Carstens con otra constatación. No son pocos los analistas que ven en la corrupción endémica de nuestro país la causa que ha impedido la cristalización de las reformas estructurales. Problema que tiene mucho de económico. Si nos centramos sólo en las fallidas reforma educativa y en la energética, encontraremos que en ambas tenemos poderosos sindicatos, detentadores de inmensas sumas de dinero y que, de una manera u otra, han impedido el avance de las reformas.

4. Si agregamos la pérdida total de confianza en partidos políticos y gobernantes, precisamente por el mal uso de los recursos económicos, encontraremos otro factor más en el análisis de la actual crisis monetaria. Resulta increíble que partidos como el Verde no hayan sido sacados del presupuesto, y hasta parece que se regodean, como niños traviesos, de la fechoría cometida. Ya aprendieron que pueden faltar a la ley de manera casi impune. A fin de cuentas, pagan las multas con el dinero que les damos.

5. Los sueldos, regalías y prebendas de las que disfrutan los funcionarios públicos, respaldados por la aprobación de los partidos políticos, completan otro factor que afecta a la economía: se gasta mucho en un rubro que bien podría ser modificado. La clase política no da ejemplo de austeridad, por el contrario, el despliegue de recursos, materiales y humanos, en automóviles, viajes, guaruras, asesores, etc., impacta por fuerza en una administración que cada vez tiene menos ingresos y más egresos.

6. Convendría que nuestros funcionarios públicos voltearan hacia España. Las nuevas alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, han anunciado que reducirán sus sueldos de manera significativa. El ejemplo se ha extendido a otras poblaciones como Badalona (Dolors Sabater) y Sabadell (Juli Fernández), quienes rechazaron automóvil y escoltas. Los triunfos de los nuevos partidos han traído también modificaciones en el perfil de los gobernantes: más austeros y cercanos al estilo de vida de sus gobernados.

7. ¿Y entre nosotros? La clase política no sólo no apuesta por este valor de la austeridad, sino que se enriquece cada vez más gracias a nuestros impuestos, y eso también se llama corrupción.

Son insultantes los salarios que recibe, bajo el argumento de que tiene una gran responsabilidad y… ¡mucho trabajo! Ojalá mejore el contexto económico internacional. Esperemos que sí se concreten las reformas estructurales en México. Ambos factores aliviarán la economía nacional, pero nada se logrará si no combatimos a la corrupción.


papacomeister@gmail.com

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