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Lunes , 15.10.2018 / 08:07 Hoy

Siete puntos

Debatir

Francisco Gómez

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1. Arthur Schopenhauer (1788-1860), filósofo alemán, tiene un escrito poco divulgado pero que parece se está utilizando mucho en este período de campañas políticas. El texto, conocido como la Dialéctica erística o el arte de tener razón, contiene 38 estratagemas retóricas engañosas, que facilitan el triunfo en una discusión, pero que no se apegan a la verdad ni buscan manifestarla. Un ejemplo; la última dice textualmente: “Cuando se advierte que el adversario es superior, y se tienen las de perder, se procede ofensiva, grosera y ultrajantemente”.

2. Lo mismo se ve en los debates entre candidatos a puestos de elección popular, que en las discusiones familiares; igual sucede en los forcejeos con compañeros de oficina, que en los litigios con grupos de amigos. Nos resulta muy difícil argumentar con razones y no con sentimientos, y son frecuentes las reacciones de desesperación y agresividad ante quienes piensan en forma diferente. Pasamos con rapidez de la fina ironía al calificativo grosero, y batallamos para encontrar la frontera entre la asertividad y la ofensa.

3. En otras ocasiones, y como una manifestación de supuesto respeto y tolerancia, preferimos evadir el tema electoral pues, como reza el dicho popular, es preferible no hablar de futbol, religión y política, porque de manera inevitable terminaremos peleados. Creemos que el silencio evitará un conflicto, y optamos por cubrirnos con el manto de la consideración obsequiosa ante quienes, lo sabemos, tienen posturas opuestas a las mías. Preguntarle a un amigo en estos días por quién va a votar pareciera una provocación.

4. Pero con esas actitudes nos privamos de la riqueza que puedan ofrecer las opiniones ajenas y, con toda humildad, también evitamos que otras personas aprovechen nuestras posiciones. Y es que si ya tengo mi voto definido, y lo puedo sostener con argumentos que para mí son sólidos, sería muy bueno compartirlos. Quizá ayuden a otras personas a formarse una opinión diferente sobre un candidato, partido o coalición. Si, por el contrario, pertenezco a la legión de indecisos, bien me hará el escuchar a quien ya optó. El intercambio favorece.

5. Debatir debería ser una de las tareas más nobles del ser humano, porque nos permite poner en ejercicio no solo nuestra capacidad argumentativa, sino desarrollar también nuestro respeto activo. Debatir nos distingue de los animales irracionales, que solo actúan por instinto. Debatir es la expresión más nítida del diálogo, en el que se escucha y se habla –más de lo primero–, se comparten visiones del mundo, experiencias ya asumidas, deseos y anhelos, sueños. Debatir nos compromete, nos enaltece cuando lo hacemos con respeto.

6. De cara a las próximas elecciones necesitamos debatir. Solo así nuestro voto podrá ser informado y razonado. Podremos demostrar nuestra madurez al expresar las propias convicciones con vigor pero con cortesía, y al permitir que otras personas objeten nuestras certezas, tratando de analizar con desapasionamiento lo que proponen. No podemos refugiarnos en un silencio que apareciendo como respetuoso es en realidad cómplice de un abstencionismo que cabalga de nuevo por las praderas y las calles de nuestro país. Debatamos.

7. Cierre ciclónico. El haber hecho cardenal a monseñor Sergio Obeso Rivera es un nuevo gesto que engrandece al papa Francisco. La edad de Obeso, 86 años, indica el sentido del nombramiento: reconocer una trayectoria más que allegarse a un asesor. El hoy arzobispo emérito de Xalapa hizo mucho bien a la Iglesia de México. Cuando fue presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, entre 1983 y 1988, me invitó como profesor-investigador a la Universidad Pontificia de México. Humilde y sencillo, no será un príncipe de la Iglesia.

papacomeister@gmail.com


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