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Sábado , 22.09.2018 / 06:25 Hoy

Siete puntos

Cinco años...

Francisco Gómez

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1. …se cumplieron antier, miércoles, desde que Jorge Bergoglio fuera proclamado como el primer Papa de origen latinoamericano. El haber escogido el nombre de Francisco marcó la ruta de su gestión al frente de la Iglesia Católica. Hoy, a un lustro de ese momento, vale la pena intentar un análisis de su pontificado. Expertos en el Vaticano señalan como sus cinco éxitos los siguientes: la normalización del papado, la activación del programa conciliar, la implantación de la misericordia como ley, el énfasis en la ecología y la reforma de la Curia romana.

2. El aniversario trajo también, desde el análisis sociorreligioso, una andanada de valoraciones sobre el trabajo de Francisco de Roma. La mayoría resalta un elemento paradójico: mientras ha recibido una gran aprobación de la opinión pública, son cada vez más los enemigos que le surgen al interior de la Iglesia Católica, inclusive de algunos cardenales. Yo prefiero detenerme en tres elementos que definen su concepción de Iglesia, y preguntarnos en qué estamos colaborando con el Papa argentino para que se consoliden.

3. En primer lugar, propone una Iglesia pobre para los pobres. Es decir, invita a la austeridad, en especial de los jerarcas eclesiásticos, para ayudar a la multitud de pobres que siguen rodeando las catedrales y palacios apostólicos. ¿Compartimos esta intuición de Bergoglio, y buscamos ser cada día más austeros, más preocupados por cambiar estas estructuras que están incrementando la pobreza? ¿O seguimos pensando que la moderación es propia solo de personas consagradas y que la lucha por la justicia no nos corresponde?

4. Un segundo énfasis es el de la Iglesia misericordiosa, incapaz de condenar y más dada a comprender, a incluir, a abrazar. Su acercamiento a divorciados vueltos a casar, a homosexuales y, en general, a personas lastimadas, ha demostrado que es un Papa cálido, sensible. ¿Y nosotros? ¿Seguimos juzgando a los que consideramos diferentes, por su orientación sexual, sus preferencias políticas o su origen étnico, tachándolos de inferiores? ¿Seremos los nuevos fariseos que se consideran buenos en un mundo de malos?

5. La tercera preocupación de Francisco de Roma tiene que ver con la Iglesia sinodal. Desde el inicio de su pontificado ha buscado descentralizar la institución eclesiástica, apostando por la escucha, el diálogo, el empoderamiento de las iglesias locales. Cero autoritarismo. No tiene miedo a perder poder. ¿Y cómo anda nuestra capacidad de diálogo? ¿Qué tanto escuchamos? ¿Seguimos exigiendo mano dura para poner orden? ¿Esperamos que Dios, la Virgen de Guadalupe, el Presidente, el gobernador sean los que resuelvan los problemas?

6. Solo si hacemos lo que nos corresponde, desde nuestra trinchera, lograremos una iglesia más pobre, misericordiosa y sinodal, tal y como lo pide el papa Francisco. Y es que, de no lograrlo, sus esfuerzos serán infructuosos. Ya nos enseñó que los necesarios cambios en la Iglesia Católica no vendrán por decreto, sino por consenso. Ojalá y no nos sorprenda con su renuncia un día de estos, dejando inacabado su proyecto de transformación. No le queda, entonces, mucho tiempo. A nosotros, quizá, un poco más. Aprovechémoslo.

7. Cierre ciclónico. El pasado miércoles murió Stephen Hawking, científico que no tuvo límites, ni siquiera por su enfermedad. El mundo entero se consternó por la pérdida. Un día antes, el martes, fallecieron dos ancianitas en el incendio de un asilo regiomontano que no tenía permisos ni plan de contingencia. El próximo lunes se cumplen ocho años del asesinato, perpetrado por el Ejército, de los dos brillantes estudiantes del Tec. Su crimen no se ha esclarecido todavía, y sus nombres siguen manchados. ¿Hay de muertes a muertes?

papacomeister@gmail.com

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