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Domingo , 16.12.2018 / 09:40 Hoy

Siete puntos

¿Argüenderas?

Francisco Gómez

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1. En 1985, a punto de terminar mi tesis doctoral, el profesor que asesoraba el trabajo me sugirió sacar de la bibliografía a una especialista francesa en el tema. Pese a mi resistencia por tratarse de una experta, él remató: “por favor, qué puede esperarse de una mujer”. Tal misoginia académica me sorprendió por la procedencia del catedrático –un alemán con dos doctorados– y por la época, ya casi a fines del siglo XX, cuando suponíamos que los ataques machistas en contra de las mujeres estaban superados, al menos en ese medio.

2. Pues no. En pleno 2018, un regidor de San Pedro se enojó con señoras que protestan por los museos promovidos en la actual administración. Las llamó locas, argüenderas, y les preguntó si no tenían otra cosa mejor que hacer en su casa, como cuidar a sus mascotas o a sus maridos –¿serán lo mismo para el concejal?–. Además de hacer escarnio de ellas al sugerir que nada más les falta ir a los velorios, les sugirió dedicarle más tiempo a su vida personal, en vez de la vida pública que-no-les-compete.

3. Lo dicho por el funcionario sampetrino merece, al menos, tres comentarios. En primer lugar, el machismo que está detrás de sus ofensas no sólo manifiesta un gran desprecio por las mujeres, sino que las expone, con sus calificativos –“locas”, “argüenderas”–, a posibles agresiones a causa de sus supuestas deficiencias mentales. Si algún caballero, ¡sensato obviamente!, que apoye la iniciativa de los museos, decide recluir en un asilo a esas damas a causa de sus desvaríos, creerá que le está haciendo un beneficio a la humanidad.

4. Por otra parte, además de la pobreza argumentativa exhibida por el regidor, pues pudo esgrimir razones económicas, ecológicas, artísticas, para justificar el cuestionado proyecto, llama la atención que en el municipio supuestamente modelo de México –y también, perdón, de América Latina– uno de sus servidores públicos utilice esas expresiones. Además de un excelente grado de escolarización y de adecuadas competencias profesionales, supondríamos que tales autoridades son educadas, sobre todo en San Pedro. No es así.

5. Hay también un tercer elemento a destacar: la asignación que el funcionario hace a las mujeres del espacio privado, familiar, dejando a los varones como dueños de los entornos públicos. Para el regidor en cuestión, las mujeres deben recluirse en su hogar, atendiendo las labores domésticas. Allí es donde deben encontrar su realización. ¿Lo mismo pensaría ese servidor público si las damas que lo cuestionan hoy lo apoyan mañana? ¿Que se queden en su casa si se oponen a los museos y que salgan de ella si los aceptan?

6. Difícil reto para las sampetrinas. Si se dedican al hogar, son unas mantenidas, sin nada productivo que hacer –sus maridos son los que generan el dinero–, pero si salen a la calle para oponerse a los museos, si se lanzan a la participación ciudadana, son unas argüenderas. Su actividad pública, entonces, depende de los intereses políticos en turno. Recordemos lo dicho por Bette Davis: “Cuando un hombre da su opinión es un hombre. Cuando lo hace una mujer es una prostituta”. Bueno, al menos aquí les dijeron argüenderas.

7. Cierre ciclónico. Por falta de pruebas ha sido liberada la maestra. Durante cinco años estuvo en prisión, ya en la cárcel, ya en hospitales y en su departamento de lujo. Hoy resulta que las acusaciones en su contra no fueron consistentes. ¿En cinco años no encontraron pruebas? Como sucede con frecuencia en nuestro país: o soltaron a una culpable, o mantuvieron presa a una inocente. Todo indica que estamos, una vez más, ante una aplicación política de la justicia. Pero ya no será así, nos dice el hoy presidente electo. Veremos.

papacomeister@gmail.com

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