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Martes , 19.06.2018 / 06:21 Hoy

Siete puntos

Apagados

Francisco Gómez

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1. La luz es uno de los símbolos más frecuentes para expresar a la vida. Muchas culturas lo utilizan, y en la liturgia católica de la Vigilia Pascual alcanza una belleza asombrosa, no solo visualmente, cuando se enciende el cirio y se transmite la llama a las demás velas, sino también por su contenido vital. Cuando una mujer se convierte en madre se dice que dio a luz, y la oscuridad siempre ha estado asociada a la muerte. La razón humana, por su parte, se expresa también como una luz natural, y no hay mejor idea que la luminosa.

2. Por ello, el domingo pasado que sufrimos el generalizado apagón, muchas personas se sintieron un poco apagadas. El fenómeno, complejo como todos los eventos sociales, puede reflexionarse desde diversas ópticas. En primer lugar, y buscando arrojar luz sobre lo que pasó, la sorpresiva interrupción del fluido eléctrico es fecha en que todavía no logra explicarse en sus causas. Tal ausencia de información oficial dio pie a las más diversas versiones: algo se descompuso en Piedras Negras; no, fue en la subestación de…

3.… San Jerónimo, en Monterrey; algún ecologista ortodoxo sostuvo que fue a causa del calentamiento global –junto a los recientes huracanes y al terremoto– o al desgarramiento del sol; un politólogo en ciernes acusó a López Obrador de ocasionar el desastre para así desestabilizar al país y hasta un vidente de lo sobrenatural sostuvo que era un castigo divino. Desde otro ángulo, la falta de luz hizo que, paradójicamente, brotaran nuestros lados luminosos, y así aprovechamos la oscuridad para salir a la banqueta o al jardín…

4. … y poder platicar con la familia; o descubrimos, ya entrada la noche, que las estrellas del cielo son, en verdad, sin-cuenta. Disfrutamos el sonido del silencio, ordenamos nuestras ideas y maximizamos nuestros afectos. Hicimos algo que no practicamos con frecuencia: reflexionar, y hasta nos dimos el lujo de desconectarnos, porque no había otra opción, de los aparatos eléctricos que ahora gobiernan nuestras vidas. Nos sentimos obligados, por dos o tres horas, a echarnos un clavado en el mar de nuestro interior.

5. Pero también, era obvio, con la oscuridad brotaron nuestras facetas más oscuras, y alentada por las fakenews –el apagón duraría dos días– la masa entró en pánico, asaltando los supermercados para aprovisionarse ante el apocalipsis que se avecinaba. Las gasolineras no podían satisfacer la demanda de automovilistas necesitados de llenar el tanque por-lo-que-pueda-pasar, y hasta se organizaron oraciones expiatorias para recibir el inminente ocaso del mundo. Éste se iba a acabar, y el final nos tomaría apagados.

6. Mientras nos lamentábamos, desquiciados, por no poder ver a los Cowboys en la tele, la tragedia por el terremoto en el sureste mexicano mostraba sus datos: muertos, destrucción de viviendas, ausencia de apoyos gubernamentales, pasarela de funcionarios impecables con sus arregladísimas consortes –varias de ellas ex actrices–, repetición de las imágenes que ya vimos en tragedias semejantes, etcétera. Pero, como alguien dijo esa terrible noche dominical: ¿cómo puedo ayudar a los damnificados si se me acabó la pila?

7. Cierre ciclónico. Para las elecciones del año que viene el PRI, así parece, postulará a un candidato que no pertenece a su partido. El PAN –derecha– se ha unido con el PRD –izquierda– y Movimiento Ciudadano –cuyo presidente fue priista–, para derrotar al PRI y a Morena, de López Obrador, que también fue priista. Esos partidos, más los que se acumulen, recibirán casi siete mil millones de pesos para financiarse durante el 2018. Todavía nos falta saber cuánto gastaremos en los independientes. ¿Y así quieren que votemos?

papacomeister@gmail.com

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