• Regístrate
Estás leyendo: ¿Amigas o enemigas?
Comparte esta noticia
Domingo , 19.08.2018 / 03:32 Hoy

¿Amigas o enemigas?

Publicidad
Publicidad

1. Me pide una atenta lectora que escriba sobre las nuevas tecnologías… para criticarlas. Madre de familia, con hijos adolescentes, se queja de que ellos se la pasan todo el día pegados al celular. Ha tenido que implantar reglas militares para las horas de comida, prohibiendo el acceso a tales aparatos. De esta manera cree favorecer el diálogo de los muchachos entre sí y con sus padres. Resulta paradójico que tales instrumentos, favorecedores de la comunicación, parece que la inhiben. ¿En vez de unir… separan?

2. Recordé que hace 30 años trabajé en una fábrica alemana de automóviles como simple cargador. Tuve de compañero a un joven turco que, como nuestros braceros, llegó a Alemania en busca de fortuna. En los descansos de las jornadas laborales platicábamos sobre la posibilidad, cada vez más cercana, de que fuéramos reemplazados por robots o brazos mecánicos capaces de hacer lo mismo que nosotros, pero sin los permanentes riesgos de accidentes, contratos sindicales y huelgas frecuentes. Así pasó.

3. Mi amigo tuvo que regresar a Turquía para trabajar de mesero en un restaurante especializado en kebap. La fábrica alemana lo sustituyó por máquinas que facilitan la producción en cadena, y los despidos humanos. La suplantación de los trabajadores por seres inteligentes, cibernéticos, pero inanimados, va en aumento. Hace poco dejé mi automóvil en un estacionamiento público y cuando fui a pagar tuve que interactuar con una voz, quien en afectado tono español, me indicó cuánto debía pagar. Pero extrañé a la señora…

4. … que antes trabajaba en una caseta, que ya me conocía, preguntaba por mi salud y me pedía la bendición, cuando me entregaba el cambio. Así, si antes nos quejábamos de una tecnología desempleadora, ahora nos sentimos esclavos de ella, dependientes al máximo de un teléfono móvil que no nos permite movernos sin él, y en quien confiamos toda nuestra seguridad. Un amigo se asustó porque dejó el celular en su casa y cuando fue a buscarlo se dio cuenta que estaba allí su esposa, con quien iría a cenar. También se le había olvidado.

5. De ahí la preocupación de la amable lectora. Sin embargo, y en contra de su solicitud, no puedo condenar a las nuevas tecnologías. Es cierto que son riesgosas y que esconden en su rapidez comunicativa la lentitud de una relación desgastada poco a poco: el contacto personal de los seres humanos. Sin embargo, y como sucedió en su momento con otros avances científicos, en el riesgo está la oportunidad, el reto y son innumerables los beneficios que, por ejemplo, nos ha traído el teléfono celular.

6. De nosotros depende convertir a las nuevas tecnologías en amigas y no en enemigas. Debemos, como con cualquier amistad, fijarle sus límites, trazar sus fronteras, impedir que se entrometa de más en nuestras vidas. Pero, y con una gran dosis de egoísmo, podemos aprovecharnos de ellas, explotar sus potencialidades, enriquecernos con sus capacidades. La gran ventaja es que a diferencia de nuestras mejores amigas no se sentirán objetos, ni se quejarán de ser utilizadas. Lo bueno es que no sienten… por ahora.

7. Cierre ciclónico. Nunca visto. Un Papa pidiendo perdón. Y lo hizo a título personal, no a nombre de toda la Iglesia por errores históricos. Y es que quizá molesto por la presión de los reporteros exigió pruebas de las víctimas de pederastia en Chile. Olvidó Francisco que, de acuerdo a los protocolos que el mismo Vaticano ha exigido en todas las diócesis del mundo, de entrada, cualquier acusación de ese tipo es recibida, y hasta después se inician los procesos de investigación. Bien por un líder que es capaz de reconocer sus equivocaciones.

papacomeister@gmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.