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Domingo , 21.10.2018 / 19:54 Hoy

Columna de Francisco Abundis

Las reformas estructurales, a debate

Francisco Abundis

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Uno de los legados de la actual administración es la puesta en marcha de un paquete de reformas implementadas desde 2012, consistentes en cambios en materia de educación, telecomunicaciones y energía, entre otros. A inicios del sexenio se realizaron los cambios legales necesarios a la Constitución y leyes secundarias para poner en marcha las “reformas estructurales”.

En esta entrega, Parametría da cuenta de la opinión de los votantes que asistieron a las urnas el pasado 1 de julio sobre qué tanto consideran les beneficiaron o perjudicaron las políticas públicas de la administración saliente, así como su punto de vista sobre si estas reformas deberían seguir en el gobierno que tomará posesión en diciembre de este año, cambiar o ser canceladas.

Llama la atención que más votantes consideran que las tres principales reformas implementadas por la administración de Enrique Peña Nieto (educativa, energética y de telecomunicaciones) han sido perjudiciales para ellos y sus familias.

La reforma energética es la valorada como la más negativa, pues 59 por ciento de quienes fueron a votar mencionó que les ha perjudicado. Le sigue la reforma educativa, que 45 por ciento valoró también como perjudicial y, finalmente, la reforma en telecomunicaciones, que tampoco es vista como una política que haya traído beneficios a la población.

La encuesta a la salida de las urnas muestra un deterioro en la percepción de la reformas. De acuerdo con encuestas realizadas al principio del sexenio, al menos las reformas educativa y de telecomunicaciones eran bien valoradas por los mexicanos al considerar que les traerían algunos beneficios, como mejorar la educación o bien tener tarifas más bajas para los consumidores de telefonía derivado de la competencia entre diferentes empresas. No obstante, para el día de la elección la percepción positiva en esos temas había cambiado.

De las elecciones de 2015 a las de 2018 crecieron 22 por ciento los votantes que dijeron que la reforma educativa les había afectado, al pasar de 23 a 45 por ciento quienes así lo manifestaron. En estos tres años no se observa que haya ocurrido algún evento relacionado con la calidad en la educación en México que pueda explicar este cambio en las percepciones, por lo que nuevamente se puede tratar del malestar en otros temas con un impacto en este asunto en particular.

Respecto de la reforma en telecomunicaciones observamos el mismo fenómeno, de la elección intermedia de 2015 a la presidencial de 2018 crecieron 12 puntos los votantes que dijeron que les había perjudicado o a su familia, al pasar de 27 a 39 por ciento quienes así lo indicaron. En este caso, los beneficios de la reforma en telecomunicaciones han sido más evidentes con la eliminación de costos en larga distancia, el apagón analógico que permite tener más opciones de contenidos o bien la ampliación de la red de internet en diferentes regiones. No obstante, vemos nuevamente un descontento en la opinión de la ciudadanía.

Podríamos esperar que la reforma energética sea la que se consideraría más negativa por parte de la ciudadanía, ya que ha habido un aumento en las tarifas de las gasolinas en los últimos años. Así podemos ver que de 2015 a la fecha subieron 22 por ciento los votantes que dijeron que dicha reforma les perjudicó, solo 10 por ciento ve un beneficio con su implementación y 25 por ciento dijo que no le había beneficiado ni perjudicado.

Un dato intuitivo que se corrobora con la encuesta de salida es que quienes votaron en su mayoría por AMLO son aquellos que consideran en mayor medida que las reformas estructurales les han perjudicado. 52 por ciento de los que votaron por Morena dijo que la reforma educativa le había perjudicado y solo 11 por ciento ve algún beneficio. Es interesante que 41 por ciento de los que votaron por El Bronco dijo que los cambios a la educación en México no les habían perjudicado o beneficiado.

En el caso de los votantes por Anaya, 29 por ciento dijo que la reforma educativa le había beneficiado, 28 por ciento consideró que no había habido cambios con la misma y 38 por ciento la considera perjudicial. 31 por ciento de los electores de Meade también dijo que la reforma educativa le había perjudicado y 26 por ciento ve algún tipo de beneficio con ésta.

En el mismo sentido, tanto los votantes de AMLO como los de El Bronco consideraron en mayor medida que la reforma energética los ha perjudicado; 69 por ciento de los electores que prefirieron al candidato de Morena así lo señaló y 59 por ciento de los que votaron por el independiente.

También entre los que votaron por Anaya 46 por ciento indicó que los cambios en el tema energético han sido perjudiciales. Llama la atención que 37 por ciento de los que eligieron a Meade consideró de igual medida que la reforma energética ha sido negativa.

En cuanto a la reforma en telecomunicaciones, vemos nuevamente que los votantes de López Obrador y los del Bronco son los más críticos de los beneficios que trajo, más personas que los eligieron en las pasadas elecciones consideran que les ha perjudicado.

Los electores de Anaya tienen posiciones más divididas en el tema, 31 por ciento dijo que les benefició, 30 por ciento que no hubo cambios y 31 por ciento que les perjudicó. Respecto de los que eligieron a Meade, la mayoría, 45 por ciento, consideró que la reforma a las telecomunicaciones ni les benefició ni les perjudicó.

Es importante mencionar que la mayoría de los votantes que acudieron a las urnas el pasado 1 de julio esperan que tanto la reforma educativa como la energética y la de telecomunicaciones se revisen para mejorarse. Incluso sobre la reforma energética, que es la más impopular, son más quienes esperan modificaciones que aquellos que prefieren que se cancele (56 por ciento contra 28 por ciento).

Este dato es importante porque da cuenta de las expectativas de los electores sobre la nueva administración y el sentido de los cambios que esperan ocurran en temas trascendentes para el país.

El mandato o la opinión de los electores no necesariamente coincide con la del total de los ciudadanos. Una investigación sobre qué piensan los electores en general es necesaria para compararla con la de los votantes. Un presidente que gobierna para todo el país debe tener en cuenta ambas y sobre todo los beneficios reales más allá de los perceptuales.


Nota metodológica: Encuesta realizada a salida de urna el 1 de julio de 2018 a personas de 18 años en adelante con credencial para votar a escala nacional que emitieron sufragio. Aplicación de encuesta: persona a persona. Marco muestral: secciones electorales reportadas por el INE. Método de recolección de datos: boleta llenada en secreto y depositada en una urna portátil. Número de encuestas: 662. Margen de error: (+/-) 3.8%. Nivel de confianza estadística: 95%.

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