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Miércoles , 17.10.2018 / 20:33 Hoy

Nefelibata

EMERSON: LA VIDA ES BREVE, EL ARTE SE PROLONGA

Flavio Becerra

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Las notas en internet anunciaron que Keith Emerson fue encontrado muerto en su casa de California. Teatral hasta el fin, parece que se despidió de un tiro en la cabeza. No es por cierto el final que uno desea o espera para los personajes que uno admira desde niño.Emerson fornicaba con el órgano de iglesia en el escenario.

Lo sometía a su sadismo atacándolo con cuchillos y, en ocasiones, lo rebanaba con una sierra eléctrica, todo esto mientras tocaba arreglos de música clásica con los que adornaba las canciones de sus grupos, The Nice durante los sesenta y luego Emerson, Lake and Palmer en la siguiente década.El sonido del viejo órgano Hammond remitía de inmediato al del culto religioso, por eso muchas bandas de rock lo usaban con toda la intención de transgredir los valores de la generación precedente.

Emerson no solo lastimaba su instrumento de tan escandalosa manera: lo tocaba como nadie.The Nice no fue una agrupación de gran éxito comercial, pero ejerció una notable influencia sobre bastantes grupos ingleses. Muchos tecladistas querían ser como él, incluso los famosos Jon Lord de Deep Purple y Rick Wakeman de Yes.

Bandas como Ekseption en Holanda y Le Orme en Italia, por nombrar solo un par, comenzaron a privilegiar el uso de los teclados y la incorporación de música seria en sus presentaciones.

Emerson todavía no era un rockstar consagrado y su influencia ya se hacía sentir en el continente.El mayor hit sesentero de The Nice fue una versión de la América de Leonard Bernstein. Cuenta la leyenda que para su gira por los EUA caldearon el ambiente con la edición de un cartel del Rushmount que en vez de las cabezas de los padres de la nación lucía los rostros de Malcom X, Martin Luther King y personas de esa importancia.

Durante una de las presentaciones quemaron la bandera gringa en el escenario, lo cual les costó que los mandaran de regreso a casa.Emerson deseaba hacer una banda formada por instrumentistas de primera fila.

Para ello comenzó a ensayar con Greg Lake, del primer King Crimson. Invitaron a un baterista que estaba dando de qué hablar, Carl Palmer, de Atomic Rooster y a Jimmy Hendrix, con quien compartieron escenarios en algunos festivales.La banda habría de llamarse HELP, como la canción de los Beatles y según las iniciales de cada uno de ellos.

Había giras contratadas que concluir antes de concretar el paso siguiente. Todos estaban muy entusiasmados. Pero la repentina muerte de Hendrix canceló para siempre la que debió ser sin ninguna duda, una banda de alcances monstruosos.

Porque ELP, como terminó llamándose la banda sin la H de Hendrix, llegó a ser la agrupación de rock progresivo que mayor éxito masivo alcanzó, sobre todo en lo concerniente a conciertos, siendo la única del género que llenaba estadios inmensos, algo más propio de los grupos de rock pesado.Al legendario tecladista de rock lo comencé a oír a mis once años, cuando todos los pubertos de mi edad de a principios de los ochentas se abanderaban en la moda de la música disco y estaba por iniciar la plaga de los grupos juveniles como Parchís y Menudo.

Y es extraño reconocerlo ahora, pero aficionarme a Emerson, Lake and Palmer fue lo que me movió a escuchar música clásica, en especial la de autores contemporáneos.

El listado de los grandes compositores a quienes Emerson recurría para integrarlos en sus canciones es significativo por lo amplio: Bach, Mozart, Chopin, Mussorgsky, Tchaikovsky, Bernstein, Bartók, Sibelius, Janacek, Ginastera, Copland, Gulda, Mancini, Rodrigo, Vaughan-Williams…Incluso conocí a Prokófiev, mi compositor favorito, a través de un arreglo que hicieron de su El Dios Enemigo Danza con los Espíritus Negros.

Para mi sorpresa, cuando escuché la versión original comprobé que era igual de agresiva que la de ELP.Con todo, podría afirmarse que la mayor obra del grupo es una enorme canción de su quinto disco.

Enorme por sus dimensiones y ambición: Karn Evil N°9.Karn es una palabra anglosajona sin equivalente en castellano que designa a cualquier piedra que se erige como recuerdo mortuorio en memoria de alguien sin que se trate de una tumba o un cenotafio. Así que nada mejor como escuchar esta maligna piedra mortuoria en memoria de Emerson.La canción de media hora de duración es entre otras cosas, una apabullante demostración de destreza y complejidad.

Desde las dos voces fugadas con que inicia la obra está anunciado que se va a escuchar un verdadero tour-d- forcé a velocidad de vértigo, en el cual Emerson dio rienda suelta a sus demonios.

Tanta perfección interpretativa fascina y cansa a la vez. Hay quienes afirman que tal virtuosismo instrumental es más adecuado para la música clásica a secas que para el mundo del pop. No importa. Obras como esta no son meras curiosidades de época, sino que siguen conteniendo una energía rabiosamente viva.Cuarenta y seis años más tarde Emerson y Hendrix se han reunido por fin.

Perder gente como ellos nos recuerda -–y este año nos ha arrebatado ya a muchos personajes – y nos reafirma la vieja frase latina con que The Nice bautizó una de sus piezas: La Vida es Breve; el Arte se Prolonga.


flaviobecerra@hotmail.com

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