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Jueves , 20.09.2018 / 22:21 Hoy

Dobleces

Juárez

Filiberto Gallardo

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Sara Vázquez no ha podido con el paquete. No sabemos si por incompetencia, por apatía o por conveniencia. Para colmo de males intenta gobernar un municipio que siempre ha sido conflictivo, que se ha caracterizado por la negativa de sus habitantes para apoyar a sus autoridades y no es de ahora.

Podríamos relatar toda una retahíla de sucesos que han terminado en cierres de calles, toma del palacio municipal o, en casos extremos, cierre de la carretera Toluca-Tenango. Las acusaciones de la población en su contra son delicadas y debieran tomarse muy en serio.

Dicen los vecinos que no va a la presidencia, que no hace giras de trabajo, que no atiende a la gente y, lo que es más preocupante, que protege a Margarito Leonel Rodríguez Beltrán, señalado como protector de una banda de asaltantes que tiene asolados a los pobladores de Mexicaltzingo, Chapultepec y Santa Cruz Atizapán.

En respuesta a esa falta de seguridad, amenazaron con formar grupos de autodefensa para protegerse. El domingo, apenas, intentaron linchar a un par de delincuentes, así que las cosas se pondrán calientes en ese lugar porque, al parecer, a Sarita Vázquez, el traje le quedó muy grande...

Fiel a sus principios, Édgar Olvera Higuera, presidente municipal de Naucalpan no quiere saber nada de Don Benito Juárez García, ese prócer de la historia mexicana que liberó al país de los franceses entre otras cosas. Por eso ha decidido no terminar de pagar la estatua del héroe liberal que no terminó de saldar el ex alcalde David Ricardo Sánchez Guevara. Y desde su óptica tiene razón el alcalde, es como si a un político liberal le quisieran vender una estatua del Papa Francisco, pues nomás no, por muy liberales que sean sus ideas y sus acciones. Édgar Olvera prefiere que el ayuntamiento pierda lo que se dio de anticipo antes que tener a un Juárez de seis metros frente a sus oficinas... El Instituto Electoral del Estado de México debiera llamar a cuentas a la diputada federal Delfina Gómez Álvarez, por su proselitismo disfrazado de campaña por la soberanía nacional. En entrevistas periodísticas ha reconocido su intención de competir por la gubernatura, quizás hasta de manera ingenua. También Oscar González Yáñez, del Partido del Trabajo, ya se mandó hacer unas vinilonas que ha colocado en puntos estratégicos de las principales ciudades mexiquenses en donde presuntamente defiende el precio de la gasolina. Óscar González ya habló de sus enormes ganas de ser candidato de ese partido y competir por la gubernatura mexiquense. Tanto Delfina como Óscar debieran ser llamados al orden, por más que se cuidan muy bien de hacer proselitismo o de solicitar el voto de la gente. Como sea, sus actividades son campañas embozadas...

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