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Sábado , 23.06.2018 / 21:28 Hoy

Dobleces

Indignación

Filiberto Gallardo

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Impotencia, dolor, coraje, indignación, todo eso junto con una fuerte dosis de espíritu sublevado. Ayer tarde eso fue lo que llenó mi alma al enterarme de un suceso lamentable que ocurrió a una muy querida amiga mía.

No es justo que la impunidad de los delincuentes y la ineficiencia policial hayan llegado a tales extremos que ya no vivamos en paz, en tranquilidad, que los pensamientos más funestos nos asalten durante nuestra jornada laboral porque dejamos solos en casa al hijo, a la hija, a los padres, a los hermanos, a la esposa.

Porque en lo sucesivo eso es lo que pasará, seremos una sociedad alienada por el miedo, enajenada por el temor de lo que puede pasar en nuestra ausencia.

Los delincuentes pareciera que tienen licencia para trabajar en total impunidad, pueden entrar a las casas sin que nadie se lo impida, pueden robar, asesinar (ya vimos el multihomicidio de la colonia Américas), violar y salir sin que nadie se dé cuenta, sin castigo.

Frente a ellos, y quizás hasta como cómplices, los burócratas que se encargan de atender el teléfono de urgencias 066 son una verdadera nulidad.

No es posible que después de 22 minutos de que reciben el reporte, llamen a la persona interesada para preguntar "perdone, qué calle nos dijo". Esa fregadera es una negligencia criminal que debe ser castigada.

22 minutos que, en un caso de emergencia, son vitales y pueden representar la vida o la muerte de una persona, 22 minutos que son una agonía para quien espera la ayuda.

No sé quién o quiénes se encarguen de contestar esa línea, seguramente también tienen necesidad de comer y de realizar otras actividades, pero, entonces, que dejen ese trabajo para personas que entiendan la importancia de atender con premura los reportes.

Como consecuencia de esa negligencia, los policías que recibieron el reporte tardaron 40 largos minutos en llegar al lugar del reporte. El delincuente ya se había marchado, dejando dolor, coraje, frustración y mucha, mucha, impotencia.

Algo tiene que hacer el gobernador Eruviel Ávila Villegas, alguna estrategia emergente debe salir de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana, algo deben hacer en Toluca con sus policías municipales para que vigilen de verdad.

Urge, no lo digo yo, lo dice toda una sociedad lastimada, enojada, frustrada, impotente, que observa todos los días cómo su seguridad y bienestar no valen un comino.

Por favor, que actúen contra la impunidad y contra la ineficiencia que, en estos casos, casi, casi son un sinónimo.

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