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Lunes , 18.06.2018 / 05:29 Hoy

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El "Inferno" de Samsung

Fernando Santillanes

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Hoy se estrena la película Inferno basada en el libro del mismo nombre escrito por Dan Brown, que tiene como personaje principal a Robert Langdon, quien desde el Código Da Vinci ha sido interpretado en la pantalla grande por Tom Hanks.

Como siempre que se estrena una película de Hollywood, se realizó una conferencia de prensa, pero esta vez fue en el lugar donde se desarrolla la historia, en Florencia, Italia. Ahí uno de los periodistas invitado me contó que en el momento en el que todos los reporteros pusieron sobre la mesa —frente a Tom Hanks— sus grabadoras y teléfonos, el actor —en tono de broma— les dijo: “Hey ¿ese no es un Note 7? Si es así quítenlo, quítenlo, llévenselo”.

Risas, la conferencia siguió sin problemas y ninguno de esos smartphones era un Galaxy Note 7, pero sin duda eso que dijo el actor es el reflejo del estigma que de ahora en adelante será este teléfono para Samsung, que se convirtió, literalmente, en un inferno.

Si no se han subido a un avión en las últimas tres semanas, tal vez no han escuchado que el aviso de seguridad tiene un nuevo renglón sin importar la aerolínea, pues ahora las amables sobrecargos —después del abróchese el cinturón— informan que si alguno de los pasajeros tiene en su poder un Galaxy Note 7, lo apague, no intente usarlo e incluso informe a la tripulación para que sea documentado de manera especial.

Y es que aunque la compañía coreana hizo de manera responsable todo lo que se tiene que hacer en estos casos, como reconocer el problema y luego pedir el llamado recall o devolución de todos los Galaxy Note 7 que había vendido o devolver el dinero a los clientes, la pregunta que deben estarse haciendo en Seúl es cómo pudo pasarles no una sino dos veces la misma falla, pues hace un par de semanas se anunciaba que las unidades del Galaxy Note 7 revisadas, probadas, caladas y, supuestamente, sin errores, llegaban a todo el mundo, pero también estos teléfonos empezaron a incendiarse.

Ante esto las compañías telefónicas en EU dejaron de vender el teléfono y Samsung anunció que terminaba de una vez por todas, la producción global del Note 7 y que no vendería más ese modelo.

Un teléfono que reseñé y que coincidí con muchas publicaciones hechas alrededor del mundo en que era uno de los mejores smartphones que habían salido al mercado este año, y el mejor Samsung en mucho tiempo, ocasionó que la empresa pueda perder hasta 17 mil millones de dólares, de acuerdo a un reporte especial de la agencia Reuters.

En México, la oficina local de Samsung emitió un comunicado el martes por la noche donde pidió “apagar por completo y no utilizar su Galaxy Note7 Modelo No. SM-N930F” y añadió: “Samsung ofrece una sincera disculpa por todos los inconvenientes ocasionados a los consumidores y socios comerciales quienes han confiado y esperado el Galaxy Note7”.

Seguramente el caso del Note 7 será durante años tema de estudio por expertos de la tecnología, el marketing, control de calidad, ingenieros y un sin fin de profesionales que analizarán qué salió mal y si se podía haber evitado el desastre.

Los fans de Samsung seguirán comprando los teléfonos de la compañía sin dudarlo, pero el nuevo Galaxy, el que sigue a esto, el nuevo evento de lanzamiento, será sin duda una de las pruebas más duras que tendrá la compañía para demostrar y, lo más importante, convencer que su nuevo smartphone —ese que aún no sabemos ni cómo será, ni qué tendrá de nuevo— sea, además de sorprendente, seguro de usar y de comprar para cualquiera.

fernando.santillanes@milenio.com

Twitter: @santillanes

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