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Sábado , 23.06.2018 / 15:23 Hoy

Columna de Fernando Rangel de León

Uber es un servicio público

Fernando Rangel de León

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Los servicios públicos, por su propia naturaleza, los debe prestar el Estado, directamente a la sociedad, porque precisamente para eso se creó; para ayudar a la población a satisfacer sus necesidades de agua potable, alcantarillado, drenaje, alumbrado público, limpieza, policía y tránsito, educación, salud, y transporte público, entre otros; a fin de hacer posible la vida del individuo y de la familia, en la comunidad; para lo cual ésta paga sus impuestos.

Pero como el Estado no presta directamente algunos de esos servicios públicos, por incapacidad o falta de voluntad política, entonces cómodamente autoriza a particulares a que los presten por él, mediante contratos y concesiones, contemplados en leyes y reglamentos; y bajo su supervisión para que sean de calidad y eficiencia; a cambio de pagos de derechos e impuestos.

Por eso el servicio público de transporte de personas en Torreón, Gómez Palacio y Ciudad Lerdo, el Estado lo tiene concesionado a particulares, en las modalidades de autobuses y automóviles, que hacen posible que sus habitantes se trasladen a sus centros de trabajo, escuelas, lugares de solaz esparcimiento, lugares de cultura, deporte, comercio, etc.

Característica de las concesiones o contratos de servicios públicos, es la tarifa oficial en el cobro de los mismos, a fin de no hacer cobros excesivos a los usuarios; porque también está en la naturaleza misma de los servicios públicos, el no lucrar con ellos.

El transporte de una persona por parte de otra, a cambio de dinero, denominado Uber, es un transporte público; por más mecanismos tecnológicos que use, como hacerlo con un automóvil que un particular pone a disposición de otro mediante contratos privados, llamadas telefónicas, pagos con tarjeta de crédito, identificación, localización, confort, seguridad, economía, etc.

Y por tanto el Estado tiene facultades para obligar a Uber, a que para operar, previamente requiere de su autorización ó permiso; aunque no se le denomine concesión; porque por muy trasnacional y cibernético que sea, Uber debe de respetar las leyes de México; aunque estamos viendo con tristeza que los funcionarios públicos lo están traicionando con el pretexto de la globalización.

Todo el circo que en torno de Uber, han estado armando los funcionarios públicos estatales y municipales de Coahuila, acerca de que si se le permite o no operar en las ciudades de Torreón, Gómez Palacio y Ciudad Lerdo, es el mismo que se ha montado en otras ciudades, con el mismo fin: encarecer el “moche”; pues al final de cuentas tarde o temprano prestará este sofisticado servicio público de transporte.



rangut@hotmail.com

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