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Sábado , 22.09.2018 / 17:57 Hoy

Cambio de frecuencia

Videofiltraciones: 25 años

Fernando Mejía Barquera

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Hace unas semanas —el 3 de marzo— se cumplieron 25 años de que se grabó el primer video captado por un "ciudadano común" —no por un medio profesional— que sirvió para documentar un abuso policiaco: el célebre video de la golpiza —56 bastonazos y seis patadas— propinada a Rodney King por cuatro policías de Los Ángeles, California. El documento, grabado por George Holliday, dueño de un negocio de plomería, desde el balcón de su casa, fue entregado por éste a la policía, que no le hizo caso, y luego al Canal 5 de esa ciudad.

VIDEOCONVERGENCIA

Estábamos en la era analógica. Dos décadas antes Sony había lanzado al mercado su porta pack, primer equipo portátil de video, que no era todavía de uso casero; el uso doméstico del video a través de pequeñas cámaras de mano se desarrolló en la década de 1980 y se popularizó en la siguiente. Se empleaban, sobre todo, para grabar escenas familiares o con fines recreativos o de trabajo. Que un "ciudadano común" tuviera a la mano su videocámara y se encontrara frente a un hecho como el que atestiguó el plomero californiano, lo registrara y lo entregara a un medio profesional era algo extraordinario.

Sin embargo, la tecnología digital hizo posible que portar un dispositivo móvil con unos cuantos gramos de peso y capacidad para grabar video se universalizara; hoy cualquier persona que posea un teléfono celular u otro gadget puede grabar video y distribuirlo con los fines que ella decida. De igual modo, la convergencia digital convirtió a internet en un medio infalible para distribuir un video. Una pieza de este tipo puede circular de manera convergente con la tv, o bien ser subido a la red y eventualmente ser tomada de ahí por el medio tradicional si éste le encuentra interés periodístico, político o comercial.

'BIG BROTHER' SOCIAL

Durante el siglo XXI la proliferación de videos tomados por ciudadanos y difundidos a través de diversos medios para denunciar abusos policíacos o militares, o actos de corrupción cometidos por políticos o empresarios, hizo concebir en el mundo la idea de que se gestaba una suerte de big brother al revés: en respuesta a la vigilancia de la autoridad sobre los ciudadanos mediante miles de cámaras aparecía en la sociedad civil un ojo colectivo que registraba acciones delictuosas cometidas desde el poder.

Pero con el tiempo la denuncia se convirtió en una más dentro de las posibilidades del video; hoy podemos ver, además, filtraciones para desprestigiar políticos en época electorales; intromisión en la vida privada; cámaras instaladas en lugares de reunión de políticos o empresarios para ponerles un cuatro y exhibirlos como personajes corruptos.

VIDEOANONIMATO

En México el catálogo de videos tomados y difundidos con los fines más diversos es enorme: en 2004, Carlos Ahumada grabó al perredista René Bejarano al entregarle dinero en efectivo y luego el panista Federico Döring —a quien "alguien" filtró el video— lo llevó a Televisa para que Brozo lo difundiera; en la última década cientos de videos no profesionales han sido filtrados a medios electrónicos o subidos a los digitales hasta llegar al más reciente: la tortura a la que fue sometida una mujer de 22 años por parte de miembros del Ejército y de la Policía Federal.

La práctica de filtrar videos es casi por definición anónima, lo cual hace que la intención se desconozca. Ya nadie actúa dando cara y nombre, como George Holliday cuando grabó la agresión sufrida por Rodney King.

VIDEOCONTRADICCIONES

Por eso la reacción de la sociedad ante los videos filtrados es diversa e incluso contradictoria: en algunos casos hay una suerte de agradecimiento colectivo porque sin su difusión muchos abusos o actos de corrupción permanecerían invisibles; en otros la impronta de la política negra, el afán por desprestigiar al adversario provoca desconfianza hacia el personaje y también hacia el filtrador y el difusor; en varios más aparece el sospechosismo: se piensa que un video filtrado y difundido en determinada coyuntura política es un "distractor" para apartar la atención pública de asuntos prioritarios.

El caso del video que muestra la tortura en Ajuchitlán, Guerrero, ejemplifica este sentimiento contradictorio: por un lado se reconoce la importancia del documento porque confirmó la existencia de tortura en México y obligó a las fuerzas armadas a reconocerlo; también significó un golpe para el discurso en materia de derechos humanos que había sostenido el gobierno de Peña Nieto y también podría tener efectos legales en los que muchos no estarían de acuerdo: especialistas han mencionado que podría contribuir a la defensa de la mujer torturada, Elvira Santibáñez, actualmente presa acusada de secuestro y tortura e incluso provocar su libertad por violación al debido proceso.

La filtración anónima de videos llegó para quedarse y para incrementarse.

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