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Cambio de frecuencia

Peña Nieto: ‘spots’ y ‘cadenas’

Fernando Mejía Barquera

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No fue Peña Nieto quien inventó el esquema de promover sus informes de gobierno mediante spots en radio y televisión: el primero que lo hizo fue Vicente Fox, quien desarrolló en 2005 una campaña de spots previa a la fecha del informe; costó 3 millones de pesos y corrió a cargo de la empresa Radar Servicios Especializados de Mercadotecnia, propiedad de Alejandro Quintero, entonces vicepresidente corporativo de Televisa, y de la publicista Ana María Olabuenaga (MILENIO Diario, 1/IX/2005, p. 6).

Fox y Calderón

Todavía ese año, Fox acudió a San Lázaro y leyó ahí su informe, pero en 2006 los diputados de “izquierda” tomaron la tribuna cameral para exigir que el “Día del Presidente” —como se conocía al tradicional homenaje al Ejecutivo el 1 de septiembre— fuera sustituido por un formato en el que se permitiera el debate de los partidos con el gobernante. Ante ello, Fox decidió no entrar al salón de sesiones, entregó en el lobby el texto de su informe y se fue.

En 2007, Felipe Calderón acudió a la Cámara de Diputados para leer su informe, pero solo permaneció ahí 40 minutos porque nuevamente los legisladores de “izquierda” protestaron: abandonaron la sesión para “hacerle el vacío” a Calderón y lo llamaron “presidente espurio”.

“Ahora no voy…”

Como respuesta, Calderón, un político proclive a las decisiones viscerales, reformó en 2008 el artículo 69 de la Constitución para evitarse la molestia de asistir al Congreso de la Unión y leer ahí su informe.

El texto de ese artículo indicaba: “A la apertura de sesiones ordinarias del primer periodo del Congreso asistirá el Presidente de la República y presentará un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país”. Calderón suprimió la palabra “asistirá”, con lo cual la obligación del Ejecutivo quedó limitada a entregar “un informe por escrito”. La reforma se publicó en el Diario Oficial el 15 de agosto de 2008.

“Pre” y “post”

A partir de entonces los “informes presidenciales” consisten en campañas mediáticas previas y posteriores al 1 de septiembre: spots en medios electrónicos y fotografías de plana entera en la prensa, un mensaje transmitido desde algún lugar distinto a la sede del Congreso (un set televisivo, un teatro o Palacio Nacional) y la publicación en internet del informe escrito que solo es consultado por periodistas, académicos y muy pocos ciudadanos.

Para el quinto Informe de Enrique Peña Nieto, la Presidencia de la República decidió transmitir, desde el 25 de agosto y hasta el 6 de septiembre, 12 spots de 30 segundos, sobre diferentes temas. Adicionalmente, entre el 25 y el 29 de agosto se transmitieron dos cadenas nacionales con mensajes de Peña —una a las ocho de la mañana y otra a las nueve de la noche— con duración de dos minutos en el caso de la televisión y de un minuto en el de la radio, esto al amparo del artículo 255 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que faculta al gobierno para ordenar a los concesionarios “encadenar las estaciones de radio y canales de televisión en el país cuando se trate de transmitir informaciones de trascendencia para la Nación, a juicio de la Secretaría de Gobernación”.

Ejes temáticos

Los ejes temáticos de la propaganda relativa al quinto informe de Peña Nieto son: México con educación de calidad; México próspero; México incluyente; México en paz; y México con responsabilidad global. El lema de la campaña es “Lo bueno cuenta y queremos que siga contando” (el año pasado fue “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”).

El 2 de septiembre Peña Nieto dará un mensaje ante un público formado por miembros de la clase política y del sector empresarial. Será a las 12 horas y curiosamente no se transmitirá en cadena nacional obligatoria, sino a través de internet; seguramente el gobierno ya no quiso causar molestias a los concesionarios de radio y tv quienes suelen enojarse cuando se les obliga a ceder tiempo de transmisión. No obstante, la Presidencia pondrá la señal del mensaje a disposición de los medios que quieran transmitirla.

Por cierto, ¿la Presidencia cumplirá con la obligación, al menos ética, de informar cuánto costó la campaña propagandística relacionada con el informe de Peña Nieto o esperará a que una investigación periodística lo revele?

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