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Domingo , 21.10.2018 / 18:28 Hoy

Cambio de frecuencia

Daño moral: Sanjuana y Ortega

Fernando Mejía Barquera

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La periodista Sanjuana Martínez utilizó su derecho a la libertad de expresión para publicar un par de textos en los que aludió a un político como cliente habitual del bar Cadillac, antro donde, según determinó la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) en julio de 2013, había trata de personas. El político aludido, Jesús Ortega, utilizó el recurso que le conceden la Constitución, donde se establecen límites a esa libertad, y el Código Civil, para demandar a la periodista por daño moral.

EL CADILLAC

El 29 de junio de 2013 personal de la PGJDF, adscrito a la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Trata de Personas, "cerró y aseguró" el table dance-bar Cadillac, ubicado en la colonia Anzures de la Ciudad de México, y aprehendió en el lugar a 40 personas, de las cuales 26 fueron liberadas posteriormente, mientras que a 14 (10 hombres y cuatro mujeres) se les abrió proceso por "probable responsabilidad en el delito de trata de personas con fines de explotación sexual". Según informó la procuraduría el 1 de julio de ese año, "en el operativo se rescató a 46 mujeres", quienes fueron consideradas por la dependencia víctimas de explotación sexual.

Hasta ese momento el nombre de Jesús Ortega no había aparecido, pero en noviembre y diciembre de 2013, casi medio año después, Sanjuana Martínez publicó en el portal de noticias Sin Embargo dos textos —uno de opinión y otro presentado bajo la forma de reportaje—, donde mencionó al ex presidente del PRD como cliente habitual del Cadillac.

SEXO COMERCIAL

En el artículo "Consumidores de sexo comercial" (25/XI/2013) escribió: "En la exclusiva clientela que frecuentaba el Cadillac y el Solid Gold, hay hombres de poder del gobierno federal, hombres cercanos a Enrique Peña Nieto, importantes senadores, diputados y funcionarios"; sin embargo, de esos hombres solo mencionó a uno: Ortega.

La propia periodista explicó por qué decidió centrarse en el perredista: "El nombre de Jesús Ortega es importante, porque es precisamente su esposa, la senadora Angélica de la Peña, del PRD, quien está impulsando una reforma a la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas. En esta cuestionable iniciativa, la esposa de Jesús Ortega está acompañada por la senadora panista Adriana Dávila, quien tiene aspiraciones de gobernar Tlaxcala, precisamente centro neurálgico de la trata de mujeres y niñas, y, por consiguiente, lugar donde operan un buen número de tratantes".

SEXO, PODER Y LÁGRIMAS

Luego, en el texto titulado "Infierno en el Cadillac: sexo, poder y lágrimas" (2/12/20013), la periodista incluyó el testimonio de una trabajadora de ese bar, a la que identifica con el alias de Perla, quien habría dicho: "Sí, me di cuenta que, efectivamente, era el presidente del PRD, Jesús Ortega o Arteaga. Él iba y siempre estaba. Como que él ya tenía a su chica. La esperaba. Se tomaba uno o dos tragos y ya. La chica se vestía y salía, y se iba con él".

El político envió a Sin Embargo (26/IX/2013) una carta de réplica y posteriormente demandó a Sanjuana Martínez por daño moral en los términos del artículo 1916 del Código Civil Federal: "Por daño moral se entiende la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspectos físicos, o bien en la consideración que de sí misma tienen los demás. Se presumirá que hubo daño moral cuando se vulnere o menoscabe ilegítimamente la libertad o la integridad física o psíquica de las personas".

FALLO Y AMPARO

El juzgado sexagésimo noveno en materia civil, a cargo de Martha Roselia Garibay Pérez, determinó dar la razón a Ortega y condenó a Sanjuana Martínez al pago de una "indemnización por la causación de daño moral" y a publicar la reproducción del fallo en el mismo lugar en donde se dieron a conocer sus textos contra el perredista. La jueza, además, consideró que si bien la Constitución (artículos 6 y 7) consagra el derecho a la libertad de expresión, éste tiene límites establecidos en su propio texto, entre ellos el respeto a "la vida privada y los derechos de terceros". Sanjuana Martínez recusó el fallo porque, afirma, se violó en su contra el debido proceso y logró una suspensión temporal del mismo.

¿Jesús Ortega es "culpable" de ir habitualmente a un table dance? ¿Tiene vínculos con delincuentes dedicados a la trata de personas? Solo él lo sabe, pero es claro que los textos publicados por Sanjuana Martínez no lo demostraron de modo inobjetable. El juicio, que ha causado interés en los ámbitos político y periodístico, continuará. Por lo pronto, el 3 de mayo el juez octavo de distrito en materia civil determinará si concede a Sanjuana Martínez la suspensión definitiva del fallo, lo que ocasionaría un movimiento de respuesta por parte de Ortega.

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