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Cambio de frecuencia

Candidatos, ‘borregos’ y ‘fake data’

Fernando Mejía Barquera

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En el argot periodístico mexicano existe desde hace muchos años una palabra para nombrar a las noticias falsas: borrego. “Soltar un borrego” significa difundir información falsa con el fin de generar reacciones benéficas para los intereses de quien la hace circular. Ahora, por moda, pero también por las implicaciones tecnológicas que tiene la difusión de mentiras en la convergencia digital, a los antiguos borregos se les llama fake news: “Noticia falsa (fake news) es aquella que se reproduce viralmente en redes digitales, sobre todo en tiempos electorales” escribió la doctora María Elena Meneses (fallecida, lamentablemente, hace unas semanas) en su último artículo publicado (https://tecreview.tec.mx/maria-elena-meneses-acecho-a-la-verdad/).

Tríada mentirosa

Para completar la tríada de recursos que los políticos usan para llevar agua a su molino a través de mentiras deben agregarse los fake data: cifras o datos aparentemente verosímiles, pero en realidad falsos —o parcialmente ciertos, aunque manipulados— con los que tratan de engañar o confundir a las audiencias. Las actuales campañas electorales en México están llenas de borregos, fake news y fake data.

Algunas de esas mentiras no tienen un emisor identificado, pero otras sí e incluso aparecen en spots de partidos políticos, en los discursos o declaraciones públicas de candidatos y hasta en los debates formales entre éstos. Ninguno de los elementos de la tríada es producto de equivocación o ignorancia; al contrario, son mentiras dichas de manera consciente y forman parte de una estrategia política.

Retahíla de cifras

Puede haber bulos (así llamaban en España a las mentiras mediáticas) muy burdos, borregos con tan poca lana que son imposibles de creer. Pero también los hay muy elaborados, supuestamente basados en “estudios científicos” o acompañados de cifras, estadísticas y jerga académica. Cuando al borrego se le viste de esa manera es difícil descubrir de inmediato la mentira que encierra.

Si un candidato o dirigente partidista se presenta a un debate o mitin y suelta una retahíla de cifras y data para apoyar sus argumentaciones, la audiencia queda inerme porque no tiene a la mano la Cuenta Pública de la Federación o las estadísticas del Inegi para saber si lo que dice el político es cierto. Una parte de la audiencia puede dar por buena información falsa si ese político habla de corrido y sin tropiezo, es vehemente y usa el lenguaje corporal y gestual para dar énfasis a su discurso.

Verificado 2018

Por eso es tan importante el trabajo que realiza Verificado 2018 proyecto en el que participan medios, universidades y organizaciones civiles y ha puesto en evidencia muchas de las mentiras difundidas por partidos y candidatos en el actual proceso electoral.

Una revisión en https://verificado.mx/ muestra que todos han dicho mentiras en diferentes lugares y formatos: spots, tuits, mítines, entrevistas, debates; aunque probablemente quien más ha usado el recurso es Ricardo Anaya, desde mencionar la página 33 de un libro donde no dice lo que él afirma, citar datos de un libro que no existe, alterar una portada de la revista Proceso, poner elementos de su invención a la historia de una mexicana que fue deportada de EU, hasta manipular cifras para que cuadren con su argumentación. Ojalá el trabajo de Verificado se vuelva permanente. Está confirmado que todos los candidatos a la Presidencia han mentido y no hay motivo para pensar que quien la gane deje de hacerlo.

Microonda

Durante el debate del domingo José Antonio Meade llamó “secuestradora” a Nestora Salgado, candidata al Senado por Morena. Ella informó que demandará al priista por difamación. El movimiento estratégico del PRI es claro: los juicios por daño moral suelen durar dos o más años y la sanción, en caso de que el demandado sea declarado culpable, consiste en una compensación económica que debe pagarse al demandante. A cambio de ese riesgo —que de concretarse tardaría varios años— el PRI puede colocar en el centro de su propaganda, durante las semanas que faltan para la elección, la idea de que AMLO no solo quiere “perdonar a los delincuentes”, sino colocarlos en el Congreso. Seguramente lo veremos en spots, tuits, mítines y hasta en el próximo debate, aunque la temática a tratar sea otra.

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